Le avisaron de lo que podía pasar, pero Cortaberria decidió arriesgar. El alero vasco del Unicaja se muestra satisfecho de su paso por el primer equipo aunque la reincorporación de Cabezas le haya dejado sin ficha. De momento se mantiene a la espera consciente de que en cualquier momento puede regresar al equipo. Aíto confía en él porque se entrena como un jabato.
Cuando lo llamaron para reforzar al primer equipo ya sabía lo que podía pasar, ¿cómo se lo tomó?
Cuando me dijeron que Carlos se había lesionado y que querían que volviese al equipo me sorprendió un poco porque ya había pasado febrero, que era la fecha límite para que pudiese volver al equipo LEB. La primera vez me vino muy bien sabía que iban a ser un par de meses en el primer equipo, que siempre es algo importantísimo, y luego tenía la oportunidad de regresar al Clínicas. Sin embargo, esta vez me sorprendió. Sabía lo que iba a pasar, pero me hice a la idea de que estaría con ellos hasta el final.
Aquello tuvo su parte positiva, pero también una negativa. Ahora no podrá jugar salvo que haya lesionados.
Sí. Ese es el problema, ahora no puedo jugar porque la ACB establece que la ficha número 12 tiene que ser para un jugador sub-22 y yo ya hace tiempo que no lo soy... (risas). Era una cosa que sabía que iba pasar y creo que el club lo valoró en su momento y se decantó por esta posibilidad.
Había otras opciones como Alfonso Sánchez o incorporar a un jugador joven, pero Aíto se decantó por usted.
Creo que porque ya había estado antes en el equipo y conocía toda la dinámica de juego, viajes, pre partidos y el vestuario.
Pero si se repasan sus números, casi no ha jugado, así que la experiencia no ha sido del todo positiva que hubiese querido.
Jugar un minuto con el primer equipo es más importante que disputar 10 ó 15 en otro sitio, al menos para mi. Me habría gustado jugar todos los partidos, pero entiendo que el hecho de que yo entrase en las rotaciones habría implicado que otro jugador no entrase tanto en el partido. Me he esforzado mucho, creo que lo he hecho bien y sigo trabajando para demostrar que puedo estar ahí.
Pero ha sido un perjuicio por partida doble porque el Clínicas ha perdido a su guía espiritual...
Por suerte, desde que me fui han ganado tres de los últimos cuatro partidos, pero sí que es cierto que nos hemos quedado un poco colgados los dos. Yo me quedo sin jugar y en ese equipo tenía un rol importante y muchos minutos. Para ellos, también ha sido una pérdida importante porque era el capitán, a veces era como el padre de los más jóvenes y les aportaba muchas cosas al margen del juego. Se habían quedado un poco colgados, pero me han demostrado que no porque el equipo va para arriba y eso es algo de lo que me alegro mucho.
Al menos su nombre ha sonado en la ACB y con los tiempos que corren para los jugadores nacionales eso es una buena noticia.
Sí, estamos en extinción. Si haber estado aquí me vale para que el año que viene alguien se acuerde de mi, pues la apuesta habrá merecido la pena. Y si no tengo la opción de jugar en la ACB me quedo con la experiencia que he tenido porque ha sido increíble.