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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

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MARBELLA

La Junta quiere demolición y el Ayuntamiento se resiste. La estructura levantada junto al hospital resume el tira y afloja de ambas administraciones ante los derribos
28.03.09 -

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El edificio de la discordia
El inmueble, que estaba destinado a un hotel de cuatro estrellas, se levanta junto a la autovía. /JOSELE-LANZA
No sólo los arcos de entrada a Marbella y San Pedro Alcántara se han convertido en colosales construcciones que dan la bienvenida, al más estilo 'Mr. Marshal', a las personas que aterrizan por primera vez la ciudad. Otro imponente edificio, igualmente blanco, introduce a los visitantes en otra cara de la ciudad: la de las ilegalidades urbanísticas que dejó el gilismo. No es otro que la mole de cuatro plantas, proyectada como hotel de cuatro estrellas, que se erige junto al hospital Costa del Sol. La misma que a la vuelta de los meses se ha convertido en paradigma del tira y afloja entre el Ayuntamiento y la Junta a cuenta de las demoliciones.
Tres años después de la disolución del Ayuntamiento tras destaparse la trama de corrupción municipal que se bautizó con el nombre de 'caso Malaya', siguen sin ponerse de acuerdo sobre el futuro de las construcciones en esqueleto que se intentaron levantar con licencias que vulneraban el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y que salpican el horizonte. Hay que coger el toro por los cuernos, lo saben, pero la vara para medir al astado dista mucho de ser la misma.
Ni terceros ni legalización
Levantado sobre suelo destinado a parques y jardines y paralizado por los tribunales, detrás de este inmueble están los tentáculos del promotor José Ávila Rojas, imputado por el 'caso Malaya', y de una de las empresas familiares, Explotaciones Turísticas Estrella del Sur. No hay terceros afectados ni se prevé su regularización en el futuro Plan General, donde el suelo sigue pintado como zona verde.
La Junta lo tiene claro. Tiene todas las papeletas para convertirse en blanco de demolición, junto con otras siete construcciones que se encuentran en idéntica situación, y así se lo ha hecho saber al Ayuntamiento. Tanto, que su derribo se ha convertido en una de las obsesiones del consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta, Juan Espadas, que reniega de una mole de ladrillo tan visible y defiende que hacerlo añicos sería especialmente ejemplarizante.
Enfrente, el equipo de gobierno. El temor a las reclamaciones patrimoniales contra el Consistorio es el argumento más usado por la alcaldesa, Ángeles Muñoz, para no meter la piqueta en éste y otros edificios desocupados. De momento sólo anuncia dos demoliciones: la que está en marcha en Las Chapas y una segunda en San Pedro. Las dos sin licencia, ni siquiera de las que han anulado los tribunales. En el caso del proyecto de hotel cuatro estrellas, convertido ahora en blanco de los grafiteros, sí hay licencia, pero a medias. Con Julián Muñoz en la Alcaldía, la empresa obtuvo en enero de 2003 permiso para un proyecto básico, que no permitiría comenzar a levantar un inmueble.
Un mes después se modificó la licencia y nada más. El resto salta a la vista. En este caso no fue la Junta, sino la Dirección General de Carreteras, la que denunció la obra ante los tribunales porque invadía la zona de servidumbre de la autovía. La suspensión de la licencia llegó en 2004 y la anulación aún está pendiente. Tampoco se regulariza en el nuevo Plan General, donde además aparece como compensación -suelo que tendrá que comprar otro promotor- para la normalización de un conjunto de viviendas ilegales de la zona.
Ante este panorama, fuentes consultadas por este periódico aseguran que el Ayuntamiento tendría el camino despejado para ordenar el derribo y que no cabría reclamación porque no hay licencia para el proyecto de ejecución. El equipo de gobierno prefiere esperar. Y los grafiteros a lo suyo.
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