El mercado laboral acumula meses de naufragios. Sin embargo, como demuestran las estadísticas, aún quedan botes salvavidas que permiten que muchas ocupaciones se mantengan a flote. El último informe de tendencias en la contratación realizado por la delegación provincial de Empleo de la Junta de Andalucía pone de manifiesto que durante el pasado ejercicio hubo veinte gremios que, pese a la marejada, vieron engordar sus plantillas. El aumento fue especialmente notorio en los sectores ligados a la atención de niños y mayores. Trabajos como los de asistentes domiciliarios, cuidadores de menores o servicios personales ganaron entre un 25% y un 56% de asalariados en uno de los años más negros para el empleo de las últimas décadas.
Dicho estudio evidencia así una de las caras más amables del tejido laboral malagueño; un tejido que aunque acumula la friolera de 150.000 desempleados, esconde pequeños balones de oxígeno que aportan buenas perspectivas para profesionales de sectores emergentes como es el de la asistencia a dependientes.
Dificultad de conciliación
A juicio de los expertos consultados por este periódico, el imparable envejecimiento de la población y la incorporación de la mujer al mercado de trabajo son los dos principales fenómenos sociales que explican el éxito que cosechan en estos momentos los empleos relacionados con la asistencia personal y domiciliaria de colectivos que no pueden valerse por sí mismos.
El ritmo de vida actual dificulta la conciliación de la vida laboral y familiar, circunstancia que obliga a muchos malagueños a recurrir a ayuda externa para cubrir ese déficit. Una carencia que muchos profesionales han convertido en oportunidad laboral, como atestigua el gerente de la empresa Cuisad, quien reconoce el buen momento que atraviesas los negocios de atención a domicilio. «Hace años las propias familias podían hacerse cargo de estas cuestiones, pero esto ha cambiado, lo que genera la necesidad de suplir esa función con la contratación de personal cualificado», relata al tiempo que vuelve a poner sobre la mesa el ingrediente de la denominada pirámide poblacional. «Cada vez hay más ancianos que requieren una dedicación muy exigente, y eso se nota», agrega.
Al respecto, los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que en la última década el volumen de mayores de 85 años casi ha llegado a duplicarse. Actualmente son 22.170 los malagueños que integran este grupo de la tercera edad, frente a los 12.705 de hace diez años. Esta última cifra representa al 1,41% de la población de Málaga, que supera el millón y medio de habitantes.
Las cifras engordan si se contempla el grupo poblacional de mayores de 60 años. Según el padrón, uno de cada cinco malagueños atesora más de seis décadas de vida. Así, de los 1.563.261 habitantes, 304.840 sobrepasan esa edad
Tales cifras apuntan pues a un importante nicho de empleo que, como advierten los expertos, sólo acaba de despegar. La propia experiencia de Cuisad señala a esta tendencia. «Nosotros tenemos una treintena de trabajadores, casi el doble que hace apenas unos años, y esperamos que la Ley de Dependencia permita seguir avanzando en esta línea», advierte su director.
Ricardo Rubio, gerente de Yonopuedo.com, también defiende esta tesis. «Existe una demanda fuerte que revela que hay una necesidad en aumento», incide al tiempo que explica que en su caso una hora de cuidados a domicilio oscila entre los 10 y los 12 euros en función de la franja horaria.
Un sector pujante
El delegado provincial de Empleo, Juan Carlos Lomeña, subraya la evolución positiva del sector de asistencia a niños y ancianos: «han pasado de representar el 2,93% al 4,19% del total de contrataciones en un año en el que la firma de contratos ha caído un 17%, lo cual demuestra la pujanza de este sector en tiempos difíciles», destaca.
Para Lomeña, la Ley de Dependencia ha jugado un papel clave al respecto. «Confío en que en 2009 el desarrollo de la norma permita que el ámbito sociosanitario siga siendo el que tire del empleo», plantea. Un desarrollo que mantiene aún importantes lagunas, como critica el secretario provincial de CC. OO., Antonio Herrera. «Para que la ley funcione la prestación debe pagarse bien y a tiempo, no como está ocurriendo», denuncia.
Hace ahora tres años, el entonces ministro de Trabajo, Jesús Caldera, calculó que la Ley de Dependencia generaría 10.000 empleos en la provincia; una cifra que sólo se alcanzará en la medida en que la maquinaria de esta ambiciosa norma siga engrasada. Al respecto, la delegada de al Junta, María Gámez, anunció recientemente que en 2009 Málaga contará con 9,8 millones de euros procedentes del Gobierno central para la ampliación de recursos y servicios de la Ley. Esta nueva inversión supondrá incorporar 935 nuevas plazas y la creación de otros 855 nuevos puestos de trabajo.
Sin duda, un importante salvavidas para las asfixiadas estadísticas de empleo, en las que los oficios asociados a la construcción se llevan la peor parte con caídas libres superiores al 44%.