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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

SOCIEDAD

El Parlamento italiano instalará un costoso sistema de control de huella para evitar que los diputados voten por sus compañeros ausentes
09.03.09 -

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Réquiem por los pianistas
Al igual que otras grandes democracias, como Albania, el Parlamento italiano desconfía, con razón, de sus políticos y también ha recurrido a un sistema de control de las votaciones mediante huella dactilar. Lo de los llamados pianistas, diputados que votan por el compañero ausente, era vergonzoso. Es imagen habitual ver a parlamentarios tendidos en el escaño como en un teclado. No lo hacen tanto por motivos políticos como por cobrar las dietas y era más llamativo en los últimos años, pues las mayorías holgadas de Berlusconi permiten a sus acólitos pasar el día zascandileando por Roma sin riesgo de perder las votaciones, aunque a veces ocurre.
Desde hace veinte años se ha intentado de todo -ujieres vigilantes, puestos fijos, sistemas electrónicos, tarjetas-, pero nada, son incontenibles. De este modo, los italianos han tenido que pagar 450.000 euros, en plena recesión mundial, para forzar a sus señorías a ser honestos. El sistema arranca el martes en la Cámara de Diputados. Naturalmente, el escepticismo es general. No debe subestimarse el talento intrínseco del político italiano para las maldades. Aunque el sistema es riguroso, pues en Italia la huella dactilar sólo se exige a los delincuentes.
De hecho, 19 de los 630 diputados se han declarado objetores. Quedan por facilitar su huella 59 más, que no se sabe qué harán, mientras que el primer ministro, Silvio Berlusconi, por fin pasó ayer a dejarla, aunque no va casi nunca. El presidente de la Cámara, Gianfranco Fini, impulsor de la iniciativa, ha explicado que si los disidentes son pocos se les dejará por imposibles, además de que son fáciles de vigilar. Fini, loco o visionario, lo hace «en nombre de la moralidad pública», novedoso concepto que intenta introducir no sin dificultades.
Es una pena, porque los pianistas propiciaban momentos hilarantes. Había auténticos maestros y en el bando rival, especialistas en desenmascararlos. Era como un juego escolar. «¡Presidente! se ha producido un fenómeno extraterrestre. ¿Ve dónde está sentado el honorable Berrutti? Al votar se ha encendido la luz de al lado», dijo el diputado Evangelisti en un reciente litigio. «¡He votado yo exclusivamente, el colega es un hipócrita, un falso y un mentiroso!», replicó el otro indignado.
En los telediarios
Y venga vídeos de pianistas cazados en los telediarios. Otro 'onorevole', un tal Zamberletti, era un cachondo: se escondía bajo el escaño, haciendo como que no estaba, para aparecer haciendo 'cucú' si había quejas. La fama de estos artistas era tal que el soberano de Malasia se interesó por el tema en una visita oficial y pidió una demostración práctica.
Pero pese al dispendio los políticos italianos, siempre en contacto con la realidad de la calle, intentan hacer algo por la crisis. El otro día, por ejemplo, decidieron bajar un 20 por ciento los precios del bar del Senado, que se ha convertido en el más barato de Italia para los políticos con los sueldos más altos de Eurasia, unos 12.000 euros mensuales. Un café, 42 céntimos. Un plato de pasta, 1,50. Se armó tal revuelo que recularon.
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