'C UT and roll' comienza con unos tipos discutiendo en un bar sobre el principio de una película donde unos tipos discutían en otro bar sobre una canción de Michael Jackson que podría ser de Prince, pero en realidad era de Madonna. Los que discuten van recibiendo nombres estrambóticos (Tarkovski, Tarantino, Prince, etc.) a medida que la discusión se expande hacia otros terrenos y el tiempo se consume. El tiempo de la discusión y el tiempo de vida de cada uno de los contertulios, cada vez más agresivos.
Pero no es el tiempo existencial al que estamos habituados. Hay rebobinados y reinicios, alguien parece estar revisando a conciencia una cinta de vídeo grabada por alguna cámara de seguridad. Se produce, de pronto, un confuso tiroteo y todos los tipos mueren acribillados, quizá por defender una idea de la cultura que alguien, seguramente el mismo que manipula el botón de avance y retroceso del vídeo, encontraba trasnochada.
Todo esto podría pasar por un plagio efectivo de 'Reservoir dogs', el explosivo debut de Tarantino, si Gual no pretendiera avisar desde el principio, con incuestionable ironía, de cuáles son los principios estéticos de su debut como novelista.
Narración truculenta
El producto es 'Cut and roll', una narración truculenta interferida en permanencia por los referentes de la cultura de masas y los protocolos de las nuevas tecnologías, que se estructura como un CD musical con 25 secciones (o 'tracks') más otros dos 'cortes' finales de bonificación. Y es que Gual, ingeniero informático, ha asumido las convenciones del formato novelístico para someterlas a una reprogramación sistemática al servicio de un nuevo realismo: una mirada insólita sobre una realidad en mutación expansiva, un mundo radicalmente reconfigurado por la ciencia, la publicidad, el diseño y la tecnología.
Por todo ello la barroca historia de este programador informático, Joel, reconvertido en mutilador a sueldo de una misteriosa compañía mafiosa que cobra sus deudas en el cuerpo de sus clientes, reproduce, en cierto modo, la técnica usada por el autor para construirla: cortar y recortar trozos de realidad y montarlos o enhebrarlos conformando un gran relato seccionado sobre la vida contemporánea.
El narrador y protagonista, un psicópata aficionado al rock que percibe el mundo como una película o un videojuego, es un monstruo entregado a la racionalidad más extrema, la que distingue con escalpelo acerado partes en el cuerpo y partes en las partes y así hasta el infinito, segmentando la realidad, descomponiéndola con manía esquizofrénica hasta disolverla en su propia insustancialidad, la nada como deseo de desaparición.
Asimismo, la maquinación perversa de que es víctima este profesional de la amputación, que lo transformará en un eficaz ciborg cada vez más atrapado en los círculos viciosos de su sádica actividad criminal, es una réplica de los procedimientos internos (el engaño y la manipulación) de este singular dispositivo de ficción que es 'Cut and roll'.
El resultado, pues, de todas estas operaciones estéticas, mutilaciones carnales y sampleos musicales, televisivos y cinematográficos es una novela negra de última generación: una ingeniosa muestra de realismo 'transgénico', un producto de síntesis que perfora el núcleo duro del sistema como un rayo láser, desnudando con su escáner implacable el cuerpo sin alma del capitalismo más desalmado.
Prueba de inteligencia
En este sentido, es una prueba de inteligencia narrativa que la enrevesada trama conduzca al encuentro fatal del mutilador esteta con la figura del gran artista hecho a su medida moral: Ecoss, el 'bioartista' que sostiene la fusión integral de vida y arte, el sueño estético de las vanguardias históricas, para producir un arte más real que la realidad, una forma suprema de pornografía escénica.
Para no defraudar las expectativas creadas, Gual clausura su primera novela con un recurso pirotécnico de grandilocuente eficacia. Un siglo después de las primeras tentativas futuristas, Venecia, el paradigma decadente de un concepto de la cultura y la historia, es destruida por la conspiración de Ecoss con el fin de posibilitar el advenimiento del nuevo arte total. Esta aniquilación urbana representa la extinción de una idea tradicional de lo humano, más allá de la cual se sitúa con audacia la estética híbrida de esta ficción precursora.