El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ha procesado por integración en ETA a 22 miembros y dirigentes de la ilegal organización juvenil SEGI (heredera de Jarrai) al considerar que este colectivo es la «cantera de ETA» y que, como tal, «se deben a esta banda terrorista». Los 22 acusados eran, según el magistrado, los instigadores de los 'grupos Y' de ETA en las localidades guipuzcoanas de Rentería y Oyarzun, dos de las zonas más castigadas por la 'kale borroka' en los últimos años.
El magistrado relata los numerosos efectos de SEGI incautados a los detenidos y que, entiende, prueban que esta organización es la que «decide, programa, organiza y ejecuta» las acciones de violencia callejera, siempre al dictado de la banda terrorista. «Los dirigentes de SEGI -explica- están dirigidos por ETA, que los coordina y establece sus pautas de actuación». ETA, insiste, «da sentido a las actuaciones de SEGI, que complementa los propósitos de la banda terrorista».
«Campaña feroz»
Para el instructor, no cabe duda de que este colectivo juvenil, que «monopoliza en exclusiva la lucha callejera», no tiene sentido sin la banda terrorista, puesto que SEGI, en sí misma, es «una organización prevista como vanguardia del frente de masas de la lucha etarra». Y su objetivo es «activar políticamente a la juventud vasca en favor de los intereses terroristas».
El magistrado culpa a los encausados de ser los principales responsables del renacer de la 'kale borroka', especialmente en 2007. Un año, recuerda el instructor, en el que se registraron 254 sabotajes, un 95% más que en 2006. Y todo ello, bajo el control de la banda y como complemento de la estrategia de los terroristas. Porque, explica, ETA alentó la violencia callejera después de romper la tregua, pero también como «medio de presión» durante los contactos con el gobierno para «alcanzar más fácilmente el éxito en las negociaciones». También cree que los acusados están detrás de campañas de sabotajes, siempre bajo el control de la banda, como la que tuvo lugar durante la huelga de hambre del etarra De Juana Chaos o la «campaña feroz» contra el Tren de Alta Velocidad en la que SEGI «funciona como complemento de ETA».