
La degustación reunió a numeroso público. / ANTONIO SALAS
"¡Vaya polvorón más tremendo!", le exclamó Basilio del Pozo a su mujer, Fina Bermúdez, cuando vio el mantecado que ayer se pudo degustar en el Centro Comercial Vialia. Con 5 metros de largo, 2,40 de ancho y 300 kilos de peso, este original dulce está a la espera de entrar en el Libro Guinness como el polvorón más grande del mundo. "Aún no hemos entrado, pero creo que ningún loco ha hecho esto antes", afirmó José Luis Olmedo, gerente de la estepeña fábrica de mantecados La Muralla.
Este tradicional producto navideño, llevado a su máxima expresión, hizo las delicias de los cientos de malagueños que hicieron cola para degustar alguna de las 10.000 porciones en las que se partió. "Está buenísimo", fue la frase más repetida por los que le hincaron el diente a este manjar, como Trini de la Torre, vecina de la zona. No en vano, los 110 kilos de harina de trigo, los 55 de azúcar, los 55 de manteca, los 75 de almendra y los 5 de canela tardaron sólo dos horas en desaparecer.
Pero no sólo el sabor era lo que sorprendía a los que, de forma premeditada o por casualidad, se toparon con este particular polvorón. Por sus dimensiones, el gigantesco mantecado necesitó para su elaboración un horno especial y el trabajo de 15 personas durante cuatro días. "Venga Rubén, que nos vamos", le decía Nieves Zamora a su pequeño de dos años y medio, que se quedó boquiabierto delante del dulce. "¿Pero, qué es esto?, le dijo con asombro María del Mar Bellido, de 11 años, a su amiga Laura Chust.
Y es que las dimensiones del polvorón más grande del mundo no dejó indiferente a nadie. De hecho, tuvo que se trasladado desde Estepa hasta Málaga en un tráiler. Sulema Camara, un joven de Mali, se paseó dos veces por delante del mantecado para grabarlo en vídeo con su móvil. "Es la primera vez que como un mantecado en Málaga y está muy bueno", afirmó este africano afincado en España desde hace cuatro años.
Este dulce tan especial atrajo las miradas de los malagueños y les hizo pasar un mometo entrañable, endulzado con azúcar y canela. "Es una ocasión para que la ciudad vea lo bonita que es la Navidad, que no es triste y que el año nuevo puede que no sea tan trágico como se espera", afirmó el presidente de la Federación de Discapacitados Físicos y Orgánicos de Málaga (FAMF), Joaquín Fernández, quien fue el encargado de realizar el corte de honor, acompañado por el gerente de Vialia, José Antonio Vera.