El mercado de trabajo ya no entiende de peros. Con una cifra de desempleados que supera los 133.000 (la más alta de los últimos doce años) y una tasa de paro rozando el 20%, los candidatos malagueños no pueden permitirse en estos momentos el lujo de elegir. La crisis ha hecho que las migas del mantel laboral dejen de quedarse sobre la mesa, como evidencia el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura.
Desde su creación, en julio de 2005, este documento, elaborado trimestralmente por el Instituto Nacional de Empleo (INEM), ha servido de herramienta para regular los flujos migratorios. En él han venido figurando aquellos empleos que pocos malagueños pueden o quieren desempeñar. Bien por el esfuerzo que exigen, bien por los bajos sueldos que llevan aparejados o por su alta especialización.
Esta peculiar 'lista negra' ha integrado en los últimos años a una media de 20 profesiones en la provincia, la mayoría de ellas marineras, técnicas o ligadas al campo. Este trimestre, sin embargo, la coyuntura económica ha empujado al INEM a mover ficha y eliminar dicho catálogo, tanto en Málaga como en el conjunto de Andalucía.
Supresión temporal
El delegado de Empleo en Málaga, Juan Carlos Lomeña, sostiene que los motivos de supresión temporal de este catálogo son «más que evidentes». «Teniendo unas cifras de paro como las actuales no tiene sentido buscar candidatos de fuera. Ahora hay mucha más demanda de empleo y más disponibilidad por parte de los autóctonos para desempeñar cualquier función», dice.
Y es que, como constatan las agencias de trabajo temporal, las premisas impuestas en tiempos de bonanza, en los que el candidato se sentía con derecho a exigir sus condiciones al poder optar por diferentes ofertas de empleo, han desaparecido de un plumazo.
Ante este cambio de tornas, quienes engrosan estos días la cola del paro se ven empujados a aceptar «lo que sea», «incluso puestos que en otras circunstancias nunca hubiesen firmado», explica Paula Fernández, directora de la zona de Andalucía de Manpower. Y pone varios ejemplos: «Hace meses era complicado que alguien asumiera empleos a turnos, con nocturnidad o con horarios de lunes a domingos. También se han reducido las imposiciones de sueldos o las negativas a viajar. Se dice que sí a casi todo con tal de salir del paro», agrega.
Esta rebaja de los requerimientos ha dejado huella en los mencionados empleos de difícil cobertura, para los que hasta ahora se tenía que recurrir a inmigrantes ante la negativa de los malagueños a desempeñarlos. La inclusión de un cargo en este listado da carta blanca a la contratación de trabajadores foráneos en su país de origen. Oficios como los de empleada del hogar, mecánico de barcos, entrenador deportivo o marinero de cubierta son sólo algunos de los que han ido apareciendo en este catálogo en los tres años que suma de rodaje en Málaga.
A tenor de las últimas ediciones de este documento, los empresarios malagueños se han encontrado hasta ahora con serias dificultades para contratar a mayordomos de buque, mozos de cubierta, pastores, podadores, aplicadores de plaguicidas, trabajadores de ganado o capataces de explotación avícola. Y la suma sigue: operadores de máquinas, embotelladores de bebidas, empleados de servicios funerarios, deportistas profesionales o guardeses completan el abanico de ocupaciones que hasta hace meses costaba cubrir.
Regular la inmigración
Las dificultades actuales para hacerse hueco en una empresa están detrás de esta vuelta de tortilla, como asegura el secretario general de CC.OO., Antonio Herrera. «Con la crisis tan consolidada que tenemos hay que regular la entrada de inmigrantes, de ahí la suspensión del catálogo de difícil cobertura. El paro es tal que la gente está dispuesta a ocupar cualquier empleo, aunque sea fuera de su profesión. Además, hay muchos malagueños que se están teniendo que pluriemplear, por lo que ya se cubren todas las ofertas», resume al tiempo que pide más protección social para este colectivo.
María Auxiliadora Jiménez, responsable de Igualdad y Políticas Sociales de UGT Málaga, incide en este planteamiento y recuerda que ahora hay mano de obra suficiente, «por lo que no tiene lógica buscarla fuera». Respecto a las menores reticencias al firmar un contrato muestra su preocupación por que esta situación derive en una precarización de las condiciones laborales. Por su parte, María Jesús Alba, responsable del Servicio de Inmigración de Adecco, plantea la necesidad de buscar otras vías para poder agilizar la contratación de foráneos y no «ahogar» a las empresas ya que, como advierte, aún hay oficios como torneros o soldadores muy complicados de cubrir.