Un mes acaba de cumplir Antonio Ángel Miller como presidente de la Asociación de Vecinos Las Albarizas después de un largo tiempo como miembro de su junta directiva. Justo el 24 de octubre una asamblea extraordinaria le encomendó por unanimidad (38 votos favorables de los 38 presentes) esa responsabilidad, sucediendo así en el cargo a Andrés Ortiz, que dimitió por discrepancias y falta de comunicación con el resto de miembros del colectivo. «El objetivo a partir de ahora es abrir la asociación a los vecinos incrementando la participación con actividades de todo tipo; tenemos otra forma de pensar y actuar», admite a la hora de explicar su proyecto. «Los ciudadanos tienen que acercarse a la asociación», reconoce. Eso sí, lo que no cambian son las principales demandas de aquéllos, como la seguridad y la limpieza: «Estamos en contacto con el Ayuntamiento para que haya soluciones».
¿Qué proyecto tiene ahora que ejerce de presidente de la Asociación de Vecinos Las Albarizas?
Por lo pronto, tenemos otra forma de pensar y actuar. Quiero una asociación más abierta a los ciudadanos, incrementando sin duda la participación con muchas actividades. El vecino tiene que acercarse también al colectivo. Ya tenemos doce cursos y talleres, desde apoyo escolar hasta inglés, pasando por informática. Además, recuperamos el antiguo grupo de teatro o la academia de sevillanas. La asociación en definitiva debe demostrar una mayor participación, para lo que estamos haciendo uso de las nuevas tecnologías.
¿Cambian también las demandas de los ciudadanos o son las mismas?
En la zona de Las Albarizas la principal demanda es la limpieza. También la seguridad. Verá, es un barrio donde conviven varias culturas, y lógicamente surgen algunos conflictos de convivencia. En este sentido, ya mantuvimos una reunión con la concejala de Seguridad Ciudadana, María Francisca Caracuel, y con responsables policiales para ir resolviendo el asunto. Nos interesa mucho que se incremente la seguridad con la presencia de la policía de barrio y las patrullas nocturnas.
¿Qué estado presentan las calles?
Pues mire, algunas mejor y otras peor. La calle Barquilla, una de las principales de la zona, hace mucho tiempo que no se reforma. Ahora la están arreglando. Sé también que se están creando o se crearán plazas de aparcamiento. Pero bueno, hay que seguir trabajando en esta dirección.
¿Cómo define entonces la relación con el equipo de gobierno?
Ni buena ni mala, la verdad. Normal, diría yo. Lo que sí puedo decir ya, porque me lo está demostrando, es que el concejal de Circulación, Diego Eyzaguirre, que se puso alguna vez en contacto conmigo, no hace nada por solucionar una reivindicación que le planteamos y que tampoco creo que cueste tanto solucionar: el repintado de los pasos de peatones próximos al colegio Santa Teresa para reforzar la seguridad de los alumnos. Lo que no queremos es que primero pase alguna desgracia y después se haga lo que pedimos. Aquí algo no está funcionando. Este concejal sí me está demostrando un interés nulo porque la reivindicación no es nueva en absoluto.
¿Qué opinión le merece el Reglamento de Participación? ¿Considera que servirá precisamente para mejorar la comunicación con los responsables municipales?
Hace tiempo que este reglamento debería estar funcionando, la verdad. En cualquier caso, es muy positivo porque los vecinos tendrán una mayor representación a través de la voz y el voto. El Ayuntamiento debe entender que el movimiento vecinal hace una gran labor en su beneficio, lo que redunda en un mejor funcionamiento de Marbella. Hay que agilizar por tanto este asunto.
¿Perjudica en este sentido la suspensión de la elección del Defensor del Ciudadano?
El inconveniente es para todo el mundo porque sigue sin haber una cabeza visible de enlace entre los vecinos y el Ayuntamiento. Pero bueno, hay que hacerlo bien.