Lo que empezó hace seis años como una iniciativa pionera en todo el país, se ha convertido en una cantera de artesanos para la Semana Santa de la que cada curso salen un buen número de costureras, orfebres y bordadoras dispuestas a dar lo mejor de su oficio para las hermandades y cofradías no sólo de Málaga capital, sino de toda la provincia y el resto de Andalucía. Esta semana, el taller de empleo de la Cofradía del Prendimiento llega una edición más a su fin con la esperanza puesta en poder reabrir sus puertas a finales del año próximo.
Jaime Gallego, hermano mayor de esta cofradía, destacó que del taller han salido alumnos que han ejercido luego como profesores en otros talleres de semejantes características que se han abierto en varios pueblos malagueños. «Hemos sido una fuente de inspiración para estas iniciativas y esperamos seguir contando con el apoyo del Servicio Andaluz de Empleo para un séptimo taller», señaló.
Inserción laboral
De la edición de este año, denominada 'Artesanía Cofrade', salen 29 alumnas y un alumno dispuestas a trabajar en las especialidades de bordado, orfebrería y sastrería. «Más de la mitad de nuestros aprendices logran encontrar un empleo en el oficio que han conocido», subrayó Amalia Aragón, directora del proyecto. «Ya hay algunas alumnas que han pensado en montar su propia empresa, sobre todo en los campos de sastrería y bordado, ya que en Málaga pueden tener una mejor acogida», agregó.
En estos módulos, dirigidos por Eduardo Campos y José Miguel Moreno, respectivamente, se han realizado este año piezas como el palio y el manto para la Virgen del Dulce Nombre, dalmáticas para las hermandades de la Pastora y Humildad y Paciencia, túnicas, capas, capirotes, una túnica bordada en oro sobre terciopelo morado para el Cristo del Prendimiento, una saya bordada para la Pastora de Casarabonela, un manto bordado en oro sobre terciopelo burdeos para la Virgen del Gran Perdón y una saya bordada sobre tisú de plata también para esta imagen titular de la cofradía.
«Tenemos alumnas de 25 a 60 años que logran tener unos conocimientos bastante completos del oficio», comentó Eduardo Campos. Por su parte, José Miguel Moreno reconoció que han sido muchas las bordadoras del taller que en los últimos años han creado el suyo propio o trabajan en otros.
Este año también cumple su sexta edición el módulo de orfebrería que, dirigido por Alejandro Borrero, ha elaborado un trono de traslado para la cofradía y ha restaurado piezas para las hermandades del Huerto y la Sangre. La escasez de talleres de orfebrería en Málaga dificulta la inserción de estos alumnos que, no obstante, sí reciben los conocimientos necesarios para introducirse en este trabajo.
Para la que será la séptima edición del taller, si logra la autorización de la Junta de Andalucía, se han previsto las especialidades de arte floral, restauración en madera y adornista textil, nuevas labores para renovar un proyecto que busca la inserción laboral para el mundo cofrade de personas que tienen difícil lograr un empleo.