Plan de estudios actual
Plan Bolonia
La Universidad de Málaga está inmersa en una de la mayores reformas educativas desde que naciera allá por año 1973. Su participación como estado miembro de la Unión Europea es algo más que económica.
El Plan Bolonia, que lleva consigo una revisión de la metodología actual de enseñanza y una estructura que converge con el resto de planes europeos, tiene como fecha límite para su implantación el curso 2010-2011, aunque según ha adelantado la rectora de la UMA, Adelaida de la Calle, «15 titulaciones se adelantarán un año y el próximo curso se impartirán ya de acuerdo al Plan Bolonia».
El origen de éste se remonta a 1999, cuando los ministros encargados de la enseñanza universitaria de 29 países europeos –entre ellos, España– celebraron una conferencia en la ciudad italiana de Bolonia, que sentó las bases para desarrollar el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). La declaración que se firmó en aquel encuentro marcó el proceso de convergencia hacia una enseñanza superior común donde se fomentara la movilidad, compatibilidad, flexibilidad, calidad y transparencia.
Pilares de la reforma
Sobre estos principios se sustentan todos los cambios que asumirá la Universidad de Málaga en los próximos cursos y que de alguna forma ya está experimentando a través de los planes piloto que la mayoría de titulaciones están desarrollando desde hace varios años. En 2004, siete carreras (Biología, Ciencias Ambientales, Química, Magisterio de Primaria, Psicología, Relaciones Laborales y Enfermería) ensayaron por primera vez la nueva metodología. El resto de titulaciones les seguirían en cursos siguientes. En la actualidad, el 70% de las carreras desarrollan un plan piloto. El objetivo: estar preparados en 2010.
La fecha está cerca y el tiempo corre en contra, pero 15 titulaciones, la mayoría de ellas de Ciencias de la Salud, de Estudios Sociales y del Trabajo, y de Filosofía y Letras (filologías y Traducción e Interpretación), están ya preparadas para el cambio, «gracias al esfuerzo y la voluntad que ha puesto todo el personal implicado en este proyecto común», reconoció la rectora en el transcurso de un encuentro que mantuvo con los medios de comunicación el pasado viernes con el fin de acercar el Plan Bolonia a la sociedad en general y a los estudiantes, en particular. En este sentido, De la Calle se lamentó de no haber sabido transmitir a los universitarios en estos años cómo les afectará la reforma y anunció nuevas campañas informativas «que disipen conceptos erróneos», apuntó.
La rectora aprovechó también este momento para «dejar claro» que la implantación del Plan Bolonia no implicará la desaparición de ninguna de las 61 titulaciones que tiene la Universidad de Málaga. Si bien hubo un momento en que se temió por la desaparición de algunas carreras, como Historia del Arte, cuando el Gobierno diseñó un catálogo de títulos para todas las universidades, nada hay que temer por el momento.
Registro de titulaciones
La rectora explicó que el Ministerio desechó finalmente esa idea y se optó por que cada universidad fuera autónoma a la hora de elaborar su propio «registro» de titulaciones. Así, De la Calle ha anunciado la solicitud de cuatro nuevas carreras: Biotecnología, Ingeniero Técnico de la Edificación, Criminología y Gestión empresarial intercultural, que según precisó comenzarán a impartirse en el curso 2011-2012.
Estos serán los nuevos títulos que lleguen con la nueva reforma educativa, en la que los ciclos formativos ya no se dividirán en diplomaturas, licenciaturas y doctorados. Con el plan Bolonia habrá dos ciclos: el grado y el posgrado (máster y doctorado), aunque la rectora apuntó un tercero que los países miembros recogieron en una declaración posterior redactada en Praga en 2001: el fomento del aprendizaje a lo largo de la vida.
Concretamente, el grado tendrá asignado entre 180 y 240 créditos, mientras que el máster tendrá entre 60 y 120. En cualquier caso, serán créditos europeos, basados en el sistema ECTS (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos) y cuya implantación lleva consigo una reestructuración de las titulaciones universitarias y los planes de estudios para permitir que éstas sean equivalentes entre los países del EEES.
Igualmente, este crédito ECTS equivale a 25-30 horas de trabajo, que no se reducen al tiempo empleado en asistir a una clase magistral, sino que se computan todas las labores que se realizan fuera del horario lectivo para superar la asignatura, tales como preparar un examen, realizar prácticas en empresa y asistir a las tutorías, que cobrarán mayor importancia. «Hasta ahora los profesores enseñaban y el alumno se dejaba enseñar, pero con el Plan Bolonia, los estudiantes serán parte activa de su formación», indicó la rectora, para quien lo «ideal» sería que el alumno cursara el grado, empezara a trabajar y madurara los conocimientos adquiridos en el grado y regresara a la universidad para especializarse realizando el posgrado.
De la Calle se confesó «firme» defensora de la universidad pública y lamentó una de las principales críticas –a su juicio erróneas– que le hacen los estudiantes, que según ellos es la «mercantilización de la universidad». Asegura De la Calle que a diferencia de ahora que un máster supone un desembolso importante para el alumno, pudiendo rondar los 6.000 euros, los nuevos masters se convertirán en enseñanzas regladas y, por tanto, sometidas a precios públicos, lo que representa un coste que oscila entre los 900 y 1.200 euros. Asimismo, considera que la participación de empresas en la universidad, aportando el conocimiento de sus profesionales, «lejos de promover la privatización de la universidad como creen los estudiantes, reportará conocimientos enriquecedores a los estudiantes», aclaró.