Ceuta

«Este autobús es un infierno a esta hora y a las ocho de la mañana, los chavales han perdido el respeto», dice Fátima Sohora, madre de dos pequeños, entre los gritos de la chavalería. «Y ese es uno de los que más líos monta», dice señalando a un chaval que encaja con displicencia la bronca que le sueltan en 'dhariya'. Usama tiene 12 años, le expulsaron hace una semana del colegio -no quiere decir de cuál- y reconoce entre risas con sus amigos en la última fila del autobús que es un gamberro. Ante la pregunta sobre el porqué de su actitud Usama se pone la capucha de su sudadera Nike y se encoge de hombros por toda respuesta. Como tampoco tienen respuesta ni los usuarios adultos, ni los chóferes, ni la Ciudad, ni la Policía Local. «No lo sé», es la respuesta repetida por todos los interrogados al respecto para esta crónica. «No sé».
Vandalismo a bordo
«Imagínate quien es el guapo que planta cara a un chaval de 15 años, te juegas el trabajo y el físico también, que algunos asustan», confiesa uno de los chóferes que dijeron basta esta pasada semana. «La situación es insostenible», dice José Molina, delegado de CC.OO. en la empresa de autobuses. Este sindicato ha denunciado también el abandono que sufren por parte de la patrulla al adentrarse en el corazón de la barriada del Príncipe, en la calle Fuerte. Un abandono que la Ciudad ha corregido y, de nuevo, una patrulla del 112 (con un solo agente en su interior), acompaña al autobús en su recorrido por el Príncipe.
En opinión del presidente de la asociación de vecinos barriada Príncipe Alfonso, Laarbi Mohamed, se está sobredimensionando el problema. «Son sólo chavales de doce y trece años y todos hemos sido chavales», matiza subrayando que «son inconscientes del problema que pueden causar y con esto no quiero justificar el vandalismo, todo lo contrario, es necesario identificar a estos chavales problemáticos y hablar con sus padres».
Mohamed apuesta por implicar a los padres y reforzar la presencia «normalizada» de la Policía Local y, en especial, de la Policía Nacional. «En el centro ver cuatro o cinco coches de la Policía en una misma zona es algo normal, cuándo los ves en el Príncipe es que ha pasado algo, y así ha sido siempre y estos años de abandono han influído mucho».







