Fue impresionante. Aquí dice la gente que exagero mucho, pero es algo aparte. Ganar en un Mundial de veteranos no es comparable. Las calles tienen miles de personas viendo la carrera, bandas de música. Vas flotando. Lo más curioso es que me perdí. Llevaba un dorsal de profesional y es tan grande todo que entré tarde en los cajones de salida. Pude llegar a meta antes, porque te retrasa adelantar a tanta gente.
¿De dónde salió la idea de acudir allí?
Fue un programa de promoción turística que organizó la Junta de Andalucía en Nueva York con motivo de la carrera. Había varias carreras andaluzas que puntuaban para la clasificación y pude ir. Acompañé al marchador Paquillo Fernández, que no corrió, y al torero El Fandi, que lo hizo en cinco horas. También estuvieron Abel Antón, Carlos Herrera...
¿Animaría a los aficionados a participar en esta carrera?
Sin duda. En Estados Unidos he visto otra cultura. Hasta las viejas con 'taca-taca' hacen deporte en chándal. Es bueno y recomendable. Es lo que le digo a los niños a los que entreno: esto no es para que ganes medallas, sino para que te formes como persona. Te ayuda a afrontar muchos problemas.







