elecciones en eeuu

El Ejecutivo confía que la llegada de Obama a la Casa Blanca marque un antes y un después en las relaciones de Estados Unidos con España. El Gabinete socialista ha defendido siempre que, pese a la falta de sintonía y el desprecio con el que Bush ha castigado durante estos años a Zapatero, las relaciones diplomáticas y comerciales nunca se han visto realmente afectadas. Pero el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se mostró ayer ilusionado ante la posibilidad de que ese encuentro que nunca se produjo «por motivos personales» entre el líder de la primera potencia mundial y el jefe del Ejecutivo español tenga ahora lugar.
Zapatero ya ha pensado qué cuestiones querría abordar con el recién electo presidente. Y no es ninguna novedad porque, aunque no mencionó por su nombre el proyecto internacional que más entusiasmo le suscita, la Alianza de Civilizaciones, sí centró en ese terreno sus aspiraciones. «Quiero que trabajemos juntos en temas donde la experiencia española es más rica y donde los intereses compartidos nos deben acercar, como América Latina, Oriente Próximo, el mundo musulmán, África y, en general, esa visión integradora del mundo», dijo.
Sobre estos asuntos pretende el presidente insistir, según avanzó, cuando detente (de manera compartida) la presidencia de turno de la Unión Europea, en 2010. De hecho, Zapatero concedió casi más importancia al fortalecimiento de los lazos entre Europa y Estados Unidos que al restablecimiento de las relaciones bilaterales que, aún así, dijo, «van a vivir una etapa de más intensidad, más fluida y más positiva».
«Altas expectativas»
Algo similar deseó el presidente del PP, que, sin decirlo expresamente, dejó entrever su malestar por las malas relaciones de los últimos cinco años con la Administración Bush. Mariano Rajoy dijo confiar en que el triunfo de Obama cambiar esa situación, así como que el presidente electo trabaje en coordinación con la UE para abordar los desafíos que afronta su país y el mundo.
Expresó su deseo de que las relaciones entre el nuevo inquilino de la Casa Blanca y Rodríguez Zapatero sean «las mejores posibles», ahora que se abre un nuevo periodo en la política de un país que, según dijo, «no sólo es una potencia mundial, es también un amigo y un aliado».
Reclamó, en este sentido, que España y EEUU mantengan unos vínculos «estables, fluidos y de mutua confianza por encima de las administraciones de turno». «Las amenazas globales, la emergencia de nuevas potencias, los conflictos regionales que aún no se han solucionado y, sobre todo, la grave crisis financiera internacional» son los retos que el dirigente del PP identifica como «tarea ingente» para el nuevo presidente norteamericano. Una labor que, en su opinión, debe abordar desde el multilateralismo y en cooperación con la UE. «Siempre que hemos actuado juntos -dijo- ha sido beneficioso». Rajoy envió también un telegrama de felicitación al presidente electo de EEUU por «su extraordinaria victoria electoral» que obedece, según dijo después, a que Obama «ha conseguido conectar con el sentimiento de la sociedad norteamericana».
Mientras el presidente del PP elogiaba al político demócrata, como el mejor exponente «de las virtudes de su país», uno de sus colaboradores, Jorge Moragas, pedía prudencia antes de albergar altas expectativas sobre la gestión del presidente electo. En un debate con el socialista Juan Fernando López Aguilar, Moragas aseguró que Obama está muy lejos de ser un socialdemócrata y situó su programa político «casi a la derecha del PP».








