VIVIR

EN DETALLE
Según el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela, la idea era «simbolizar las consecuencias del ritmo acelerado de vida» en los ejecutivos que utilizan la línea ferroviaria con Madrid como «principal grupo de riesgo». Es el caso de Blas López. Delegado en Andalucía Oriental de una editorial jurídica, este joven malagueño es consciente de que el estrés «existe» y que la principal razón está en el trabajo.
Sin embargo, no es el único foco. Un divorcio, un traslado, la responsabilidad de ser padre, las frustraciones causadas por metas demasiado ambiciosas o, simplemente, una dieta desequilibrada (con exceso de grasas y déficit de vitaminas) también tienen su culpa.
Origen de patologías
Las consecuencias se pueden notar emocional e intelectualmente, en forma de olvidos, cansancio mental o cambios de ánimo, o bien físicamente. De hecho, son muchos los trastornos que hoy se atribuyen al estrés. Hay pruebas científicas de que algunas enfermedades coronarias e infecciones se deben al estrés. No obstante, como advirtió ayer Javier Tudela, existen personas propensas: aquellas con fuerte impulso competitivo, quienes se comprometen en diferentes tareas al mismo tiempo o esos otros con una gran necesidad de reconocimiento. Esto, unido a factores externas como un elevado nivel de exigencia o las tensiones en la conciliación de la vida laboral y familiar, ponen en bandeja el problema.
Pero una cosa lleva a la otra y, en muchas ocasiones, el estrés puede desembocar en un abuso de sustancias como el alcohol o el tabaco, o de medicamentos e incluso drogas, como los derivados de la cocaína y las anfetaminas, alertó Tudela. La franja entre 30 y 55 años es la más afectada, y algo más los hombres (según Tudela, «la mujer posee un mayor nivel de tolerancia»). Un trastorno muy extendido, pero con una ventaja: se puede prevenir. En principio, es aconsejable aprender a sacar partido al reloj y, como precisó Tudela, «hacer hueco en la agenda para disfrutar del tiempo libre porque es imprescindible regenerar el sistema nervioso».
Además del respiro, las recomendaciones pasan por saber delegar, hacer ejercicio, seguir una dieta sana, ser flexible, aparcar los asuntos laborales en casa y viceversa, y, ante todo, reconocer el problema para poder evitarlo. Y es que no tratarlo puede originar males mayores, desde ansiedad a trastornos más serios que hacen necesario el tratamiento médico.









