VIVIR
Los datos, procedentes de la Encuesta Nacional de Salud, revelan una situación cuanto menos preocupante. El 26% de los niños no realiza ningún tipo de ejercicio físico, casi el 100% pasa más de 2 horas y media diarias delante de una pantalla. Sólo el 12% consume verduras diariamente, mientras que el 99,4% toma 4 raciones diarias de dulces y golosinas y el 92% ingiere refrescos, bebidas azucaradas y zumos.
El jefe del servicio de pediatría del Hospital Materno Infantil de Málaga, Antonio Jurado, reconoce que en los últimos años se ha producido un aumento drástico en las cifras, unido al modo de vida actual. La obesidad es mucho más compleja de lo que parece. Jurado explica que por un lado la obesidad exógena se corresponde con un exceso de grasa corporal, mientras que la obesidad endógena, que acompaña a determinadas enfermedades, como explica el doctor «es una manifestación de una enfermedad de base, un síntoma más». Este tipo de enfermedad sólo se da en el 1% de los casos y es la que puede llegar a ser muy grave.
La obesidad exógena es la más conocida y también la más frecuente, «se produce por un aumento de la ingesta que viene acompañado de una disminución del gasto calórico», explica. Éste trastorno comienza a detectarse en la época de la lactancia, «cuando se comienza con la lactancia artificial y en los casos en los que se inicia la alimentación de manera muy precoz».
En cuanto a las causas Jurado define la obesidad como un problema multifactorial. «Al condicionamiento genético, en el que influyen más de 200 genes, se le unen los factores medioambientales, los más importantes», afirma.
Alimentos muy atrayentes y que gustan mucho a los niños comienzan a incorporarse a la dieta. «Bollería industrial, gominolas, patatas fritas, comida precocinada...», enumera Jurado.
Estilos de vida
En los últimos años se ha producido un cambio en el estilo de vida de las familias españolas, se ha adoptado un modo de vivir 'americano' que no favorece la salud de los niños. «La incorporación de la mujer al mundo laboral ha hecho que se produzcan cambios en la vida en familia, introduciendo una serie de alimentos que conforman una dieta que puede denominarse basura, por la ingesta continuada de bebidas blandas, grasas no recomendables y alimentos bajos en proteínas», reconoce el jefe de pediatría.
Un factor que agrava la situación está relacionado con la televisión. Las horas que los jóvenes pasan delante de ella, y «los anuncios que se emiten y que apelan al consumo de alimentos alejados de la vida sana no promueven hábitos saludables», como recuerda Jurado.
El pediatra aconseja, ante todo, prevención, «lo ideal es mantener una dieta equilibrada, lo más cercana a la dieta Mediterránea». En cuanto a la relación con el entorno familiar, el doctor reconoce que «a veces cuando hay un niño obeso la solución puede ser cambiar la cesta de la compra y que toda la familia se mentalice».
Otro factor decisivo es la inestabilidad emocional. «Los niños con sobrepeso sufren discriminación en el colegio y entre su círculo de amigos. Esta disminución de autoestima favorece al sedentarismo y por lo tanto que cada vez se aumente el peso. Se entra en un circulo vicioso del que es difícil salir», asegura el doctor. «Los hijos de divorciados y aquellos que son hijos únicos sufren más este tipo de trastornos alimenticios», apunta.
Es recomendable modificar la alimentación dejando fuera de la dieta los precocinados, las grasa poco recomendables y los azucares. «Hay que adecuar los nutrientes a los requerimientos energéticos de los niños en las diferentes edades, evitando las bebidas hipercalóricas, denominadas bebidas blandas y es aconsejable adecuar las raciones, estableciendo lo que se va a comer desde el principio. Pero ante todo estimular la actividad física», insiste Jurado.
La clave: prevención
«Hay que mantener a los niños alejados de estos productos perniciosos, que son de fácil acceso y facilitarles a los más pequeños espacios seguros y al aire libre para que puedan jugar y hacer deporte», aconseja el pediatra.
«El tratamiento es difícil y en ocasiones está abocado al fracaso», reconoce el doctor Antonio Jurado, por lo que la solución está en la prevención. «Hay que reeducar desde el punto de vista nutricional. Imponer un régimen variable pero a la vez apetitoso que garantice el crecimiento del niño, que no sea excesivamente prolongado, para evitar abandonos, y que siempre esté apoyado en un soporte psicológico que sirva como complemento», añade. «Y ante todo- reitera el doctor- que se incremente la actividad física».
Mientras que hace años era frecuente encontrar a niños con problemas de desnutrición ahora el sobrepeso se ha convertido en el trastorno más frecuente. El doctor se siente esperanzado y confía en que la sociedad se sensibilice ante este problema que se está convirtiendo en la epidemia del siglo XXI y que promete ser uno de los problemas de salud más importantes que en el mundo occidental.











