RELEVO EN EL PARTIDO POPULAR. LOS HECHOS
En una concurrida comparecencia pública, negó haber tomado esta decisión tras recibir recomendaciones y presiones de la dirección andaluza, como indicaron varias fuentes de la formación. «No soy persona que me deje presionar», afirmó Ramírez, quien añadió que «siempre, y ahora especialmente» ha contado con el apoyo de la cúpula regional. «Aunque siempre he preferido el apoyo de abajo al de arriba, ya que el cuantitativo significa democracia, persona a persona», agregó.
Ramírez, que seguirá de senador, había sostenido hasta ahora que se presentaría para revalidar el cargo, máxime tras los buenos resultados electorales de los pasados comicios generales y autonómicos. «Me voy en un momento dulce y con las ilusiones intactas», aseguró.
Golpe de timón
Esta decisión, fraguada en el fin de semana y que cogió por sorpresa a sus colaboradores más estrechos y a los dirigentes del partido, supone un golpe de timón en el PP malagueño y que el actual secretario general, Elías Bendodo, haya dado el paso adelante de aceptar el reto que le lanzó Ramírez para que se presente a la presidencia.
En un gesto simbólico, le entregó el dossier con las 1.650 firmas de militantes (sólo necesitaba 75, según los estatutos) que avalaban su presentación como candidato. Ramírez destacó que Bendodo representa «la continuidad, pese a su juventud» por lo que pidió a los militantes «un cheque en blanco de confianza para que le respalden».
Elías Bendodo, por su parte, alabó el gesto de Ramírez. «Como los grandes se ha ido en su mejor momento. Es importante saber llegar y más aún saber irse. Espero estar a la altura de las circunstancias e igualar el listón tan alto que ha dejado Joaquín», dijo Bendodo que presentó ayer, último día para hacerlo, su candidatura con el respaldo de 528 firmas.
El presidente regional del PP, Javier Arenas, a quien Ramírez comunicó la noticia en la mañana de ayer, también le elogió. Desde Sevilla ratificó que el dirigente malagueño tendrá importantes responsabilidades en el Senado y en la cúpula regional preparando la estrategia en las capitales de provincia cara a las municipales de 2011.
Repaso histórico
En su intervención, tuvo palabras de reconocimiento para sus predecesores en el cargo e hizo un recorrido por sus quince años con responsabilidades en el PP (de 1993 a 2000 como secretario general y desde 2000 a 2008, como presidente). Un periodo del que destacó el aumento de la afiliación (pasando de 7.000 a 28.000 militantes), recordó el «histórico» triunfo de 1994 en las autonómicas cuando por primera vez el centro derecha ganó unas elecciones en la provincia, los buenos resultados de las generales de 2000. Por último, negó que sea un fracaso no haber conseguido la Diputación, a cuya presidencia optó en dos ocasiones. «Ha sido un camino con más aciertos que errores», concluyó.












