Assayas hace memoria. «Me estaba alejando de mi camino inicial. He hecho películas más comerciales e internacionales, de género, porque a finales de los 90 me sentí atrapado por el cine francés y decidí alejarse. Ahora me reencuentro con la cinematografía de mi país por necesidad y porque quiero improvisar con sus intérpretes, a los que tanto conozco, para saber si puedo volver a conseguir de ellos frescura», expone este autor, que, por primera vez, ha hecho un filme «de verdad» sobre la familia.
El realizador de 'Boarding Gate' y 'Clean' une a tres generaciones delante de la cámara para hablar de la relación entre hermanos en la actualidad. «Escribí el guión cuando tuve consciencia de que mi madre no viviría mucho tiempo, y de hecho falleció meses antes de que empezara a filmar. Aunque mis relaciones con la familia no son las que retrato, sí hay elementos biográficos. La familia es un animal cinematográfico con el que he querido hacer un filme coral que capturara la vida», defiende.
Una historia universal
No oculta que ha narrado una historia «universal que nos han contado muchas veces» sobre cómo se han transformado las formas tradicionales de la familia, sobre todo en Europa. «Ya no se lucha por poseer la herencia familiar, sino en saber cómo deshacerte de ella. La transmisión de nuestras raíces está cambiando y en estos momentos si no eres internacional, desapareces», apostilla este realizador que define el cine «como una ventana al mundo».
«El cine es el arte del instante porque captura la realidad en el momento preciso y sirve como documento para saber cómo éramos y como las emociones, aunque eternas, se van modificando», apunta.
Se reconoce 'hijo profesional' de Truffaut, Breson y Goddard, artistas por los que este profesional, uno de los primeros europeos en prestar atención al cine asiático, hace películas.







