ESTEPONA

La actuación pretende prevenir situaciones como la originada el pasado diciembre. Las intensas lluvias registradas durante los últimos días del año provocaron crecidas en todos los ríos y arroyos del municipio, que desbordaron carreteras y anegaron viviendas. «Los ríos se encuentran en pésimas circunstancias por la acumulación de cañas y maleza, que cada año tienen que ser retiradas», explicó la edil de Medio Ambiente.
Estos ríos están sometidos a una dinámica fluvial cambiante, de grandes crecidas y riadas puntuales cuando se producen lluvias torrenciales y de caudales bajos o nulos en la mayor parte del año. Estos cambios provocan erosión en las márgenes y depósitos de sedimentos, lo que afecta especialmente a la capacidad de desagüe del cauce, además de un crecimiento excesivo de vegetación arbórea en las riberas de los ríos.
La actividad humana también genera materiales sólidos como escombros y otros restos agrícolas que suponen un riesgo para la zona, ya que pueden producir taponamientos en caso de lluvias intensas.
Un plan ambicioso
Desde la Administración andaluza se han analizado pormenorizadamente las conclusiones de los estudios realizados en los últimos años sobre puntos negros de inundaciones. De hecho la Cuenca Mediterránea Andaluza (CMA) puso en marcha hace tres años un ambicioso plan de limpieza y acondicionamiento de cauces en el ámbito de su competencia: Málaga, Almería, la costa de Granada y el Campo de Gibraltar (Cádiz).
La inversión global de este proyecto supera los 7,6 millones de euros en 160 actuaciones, entre ellas más de un centenar en 35 municipios de la provincia malagueña.












