MÁLAGA
LAS CIFRAS
La historia de esta malagueña no es excepcional. De hecho, todas las fuentes consultadas por este periódico admiten que en tiempos de crisis aumentan los «pequeños gastos» en juegos de azar. Y es que aunque pueda parecer paradójico, en época de incertidumbre muchos ciudadanos se encomiendan a la diosa Fortuna con la esperanza de que la suerte les ayude a sortear los acechantes números rojos.
Las estadísticas son elocuentes. Según los datos facilitados a este periódico por el delegado comercial de Lotería y Apuestas del Estado, Miguel Ángel Conejo, en las 34 primeras semanas del año -esto es, hasta mitad de agosto- el volumen de inversión de los malagueños en boletos de lotería aumentó un 1,07% (1,7 millones) hasta los 158.871.383 euros. En comparación con el mismo periodo de 2007, los juegos que más han crecido en ventas son el Quinigol (14,6%), el Euromillón (13,61%) y el Gordo de la Primitiva (6,92%).
Un hilo de esperanza
Preguntado por los factores que sustentan este alza, Conejo explica que los propios administradores de lotería le comentan que la inestabilidad que planea sobre el tablero económico desde hace meses está engordándoles la clientela. «Según me cuentan, hay más gente que juega, aunque las grandes apuestas han caído. Están detectando nuevos clientes, caras desconocidas que antes no acudían, que invierten pequeñas cantidades para tentar a la suerte con el objetivo de librarse de la hipoteca y hacer frente a los gastos», detalla.
A tenor de la información difundida recientemente por Loterías y Apuestas del Estado, entre enero y julio cada español gastó 93,12 euros en las modalidades gestionadas por este organismo, dos euros más que hace un año. Málaga es la quinta provincia española con mayor volumen de ventas en estos juegos de azar.
Rosalía Bueno, empleada de la administración número 28 de la capital, admite que desde que estalló la crisis tiene más afluencia de público. «Sí que se nota. Sobre todo, apreciamos que ahora juega gente más joven, que son los que están más agobiados con los préstamos. Hay gente que me ha llegado a decir que la lotería es lo único que puede solucionarle la papeleta», destaca.
Desde la ONCE puntualizan que aún no han registrado ningún aumento de ventas -hecho que atribuyen a la alta competencia que padecen, principalmente del juego ilegal- aunque confirman que en épocas complicadas lo habitual es que la gente «busque un golpe de suerte para paliar su endeudamiento». En lo que va de año, la organización ha recaudado 71,4 millones de euros en Málaga.
Quienes sí están detectando una tendencia al alza en el número de apuestas son los empresarios de salas de juegos. El último informe difundido por la Junta de Andalucía -de finales de 2007- evidencia que pese a las dificultades económicas, los malagueños siguen confiando en la fortuna. Según dicho documento, la provincia registró en 2007 un volumen de juego de 727,6 millones de euros (esto es, un 6,7% más que en 2006). Un dato que nos sitúa a la cabeza de Andalucía, a gran distancia de Sevilla, que recaudó un total de 575 millones.
Gasto medio
En el último ejercicio, el gasto medio por malagueño en apuestas (resultante de dividir el número de habitantes entre la recaudación anual) se situó en 39 euros en el caso de los casinos, 34,6 en bingos y 54,66 -el mayor desembolso, con diferencia- en máquinas tragaperras.
Este último sector es, precisamente, el que está registrando un mayor crecimiento (junto a sorteos de lotería como el Euromillón). En 2007, la inversión en estas maquinas se incrementó un 10,3%, de los 300,7 millones de 2006 a 331,7.
La presencia de tragaperras en la provincia no ha dejado de crecer en los últimos años. En menos de una década su número ha pasado de casi 4.700 a 7.000 y el volumen de juego se ha duplicado. Los bingos también viven un buen momento en estos meses de ralentización, como afirma un empresario de la capital que pide mantener el anonimato. «Quien está habituado a jugar sigue haciéndolo, pese a la crisis, y el que antes no apostaba ahora juega algún cartoncillo que otro por si suena la flauta», asevera.
Con el euríbor por las nubes, la cesta de la compra cotizando al alza y el empleo tambaleándose a muchos malagueños no les está quedando otra que confiar en la suerte.












