
El mundo se puede venir abajo de vuelta a los 'grilletes'... /ARCHIVO
El antídoto: volver antes... y otros
- Tómeselo con normalidad, dicen los expertos: Regresar de las vacaciones dos o tres días antes, fraccionar el periodo vacacional en dos temporadas, no reincorporarse un lunes, no recrearse en el malestar o no tomar decisiones sobre el trabajo el primer mes, son algunas de las recomendaciones de diferentes especialistas consultados para mitigar el SPV.
En su consulta, Marisa Valiente, portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), habla de intentar "normalizar la situación y no darle más importancia de la que realmente tiene. Van a ser unos días en los no hay que presionarse más de la cuenta". Favorecer el sueño y realizar ejercicio físico son otras dos buenas recomendaciones para el 'desestrés'.
- Seleccionar lo importante: "Enfrentarse al correo electrónico de forma pausada", según Beatriz Cordero, especialista de Randstat, es otra de las claves. Esto es, informarse con los compañeros de lo que ha ocurrido en nuestra ausencia para poder determinar cuáles son los asuntos que primero tenemos que atender. Esa capacidad de seleccionar lo importante "nos va a dar una sensación de equilibrio, que nos va a conducir a nuestro pulso normal", explica.
- El mundo no acaba este lunes maldito: organizar el trabajo, no querer acabar todo el primer día, ni ir posponiéndolo todo, es lo que aconseja la psiquiatra Lola Morón Mozaleda. "Hay que intentar cortar el círculo vicioso, de que el trabajo acumulado cree sensación de agobio y dificultad para rendir".
- Que la empresa ayude: Según la encuesta de la ETT Alta Gestión, un 41% de los trabajadores prefiere la flexibilidad horaria por parte de la empresa como medida para evitar el estrés postvacacional .
Aunque para algunos es un cuento, se calcula que el 35% de los trabajadores lo padece, si bien no se trata de una enfermedad y a lo sumo debería desaparecer en dos semanas
En principio incide por igual en hombres y en mujeres, y afecta más a personas con edades inferiores a los 40 años
Una de las claves es no circunscribir el ocio a las vacaciones, sino planear fines de semana divertidos y actividades alternativas dentro de los propios días laborales
Qué rápido nos acostumbramos a lo bueno, y qué pronto se olvida una vez la playa o el pueblo quedan atrás. Si a la vuelta de vacaciones nota cansancio, algo de ansiedad, un poco de insomnio y está triste, irritable o agresivo, no lo dude: está siendo presa del llamado 'síndrome postvacacional' (SPV), un conjunto de síntomas que afectan a más de un tercio de la población y que pueden durar desde las primeras horas hasta un par de semanas.
Pero ojo, que no cunda el pánico ni sirva de excusa: ni siquiera se trata de una enfermedad, aunque sea reconocido en el ámbito sanitario. Las estadísticas de que dispone el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) establecen una prevalencia del 35%, incide por igual en hombres que en mujeres y afecta más a personas con edades inferiores a los 40-45 años,
inclusive a los niños. Como se podría prever, las personas con dolencias psiquiátricas son más propensas a sufrirlo.
Una encuesta publicada esta semana por la empresa de trabajo temporal (ETT) Alta Gestión, y realizada entre sus 43.000 trabajadores, revelaba cifras más espectaculares: el 71% reconocía dificultades de reincorporación tras las vacaciones de verano, incluso un 41% declaraban sentirse deprimidos en esta época del año. Sin embargo, a la vez un 69% se plantea nuevos retos tras el período vacacional.
Lo que pasa es que las vacaciones "suponen un cambio importante y brusco" que, por lo general, suele ser "placentero" por lo que a la vuelta "uno se tiene que enfrentar a la realidad", según el psiquiatra del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), Mario Páramo. Por eso, concluir con el descanso estival puede generar ansiedad y algo parecido a la depresión.
Los que padecen el SPV sienten una "dificultad acusada para adaptarse al trabajo que no debiera superar las dos semanas, porque si así fuera habría que consultar con el especialista", explica Paz de Roda, psicóloga clínica y forense. Son síntomas pasajeros, y prolongarlos adrede tampoco vale, ¿eh...?
Hasta ese momento de los catorce días aproximados no requiere atención psicológica, ni de baja laboral, ni de administración de fármacos tipo ansiolíticos, ni antidepresivos. Los síntomas se diluyen de forma gradual "según se va produciendo una adaptación a las demandas y exigencias de la rutina cotidiana".
Afección ¿'de nuevo cuño'?
Irritación, agresividad, tristeza, ansiedad, desmotivación, cansancio, insomnio o falta de concentración son algunas de las manifestaciones físicas y psíquicas de un síndrome descrito en los últimos años. "Es posible que existiera antes, pero no estaba diagnosticado al no considerarse los problemas psicológicos como algo relevante en sanidad. O quizá el problema no existiese, lo cual podría abrir el debate del efecto sobre la salud del enfoque laboral y vital que se da en Occidente", subraya Roda.
Una duda que pone también sobre la mesa la psiquiatra del Hospital Clínico de Madrid, Lola Morón Mozaleda, al afirmar que el SPV pudiera ser fruto de la "psiquiatrización de la vida cotidiana". Es decir que "todos los sufrimientos que siempre se han considerado como algo cotidiano, las tristezas generales de la vida, como volver de vacaciones y tener que adaptarte al trabajo que es duro y difícil, tengan que ser una enfermedad".
Quizá lo enfermizo sea "el ritmo de vida difícil que llevamos durante el año", por lo que la doctora aconseja "no dejar las actividades del ocio sólo para el verano", sino organizar durante el año y los fines de semana planes "interesantes y divertidos", que no nos hagan pensar continuamente en el periodo vacacional.
Si no lo veo, no lo creo
La directora de relaciones laborales e institucionales del grupo Randstat, Beatriz Cordero, cuenta que en los últimos años sí se han detectado algunas bajas laborales por síntomas que se acercan a los del estrés, relacionados con la vuelta al trabajo, por aquello de "no saber con lo que nos vamos a encontrar, o saberlo, y pensar en el recorrido que tenemos por delante hasta el próximo período de vacaciones".
El departamento de salud laboral de CCOO discrepa, porque no le constan quejas en este sentido. "A nuestro gabinete no ha llegado ningún trabajador con ese problema. Es una cuestión muy mediática, pero yo no conozco ningún caso", explica Javier Torres, adjunto a la secretaría de salud laboral de ese sindicato.
La vuelta de las vacaciones le preocupa más "al que no tiene trabajo, o al que tiene un empleo de mala calidad, o a los que no tienen vacaciones, que cuando llega el verano le rescinden el contrato, les mandan al paro y con un poco de suerte tras el verano les vuelven a coger. Esos son los problemas reales".