Natacion

EL DÍA A DÍA
Wucherpfennig tuvo que estar más pendiente de que se cumpliera el reglamento que de otra cosa, pero fue consciente de la gesta y así lo recuerda: «Es una experiencia única. Estar tan cerca de Phelps en el momento de lograr esa octava medalla fue algo impresionante. Es un deportista inmenso, único, y poder felicitarlo de primera mano como yo lo hice es un privilegio. A diferencia de otras disciplinas olímpicas, los jueces de natación estamos muy cerca de los deportistas y podemos experimentar sensaciones especiales». Para el delegado en Málaga de la Federación Española de Natación, los Juegos de Pekín han supuesto un hito en este deporte. «Ha sido la mejor competición de la historia de la natación, ya que a la gesta de Phelps se han unido los numerosos récords batidos. Hubo jornadas en que salíamos a marca mundial por prueba», destaca.
Wucherpfennig, de 52 años, confiesa estar todavía sorprendido por el recinto que albergaba las pruebas de natación, el grandioso 'Cubo de Agua'. «Esa piscina abarrotada todos los días por 15.000 personas era algo sensacional. Aunque gran parte fueran chinos, ellos compartían los éxitos de los nadadores de otros países y se volcaban a la hora de animar. Me quedé impresionado con esa euforia general que se vivía en la instalación». También recuerda con agrado la recepción en la Casa de España en Pekín, donde se encontró con otros malagueños, como la nadadora María Pe-láez, que vivió sus quintos Juegos, y el técnico Javier Casademont.
Otros deportes
Juez de natación desde 1984 -con tres Mundiales y una veintena de Europeos a sus espaldas-, este arquitecto técnico también vivió de lleno la polémica en torno a la milagrosa centésima que le permitió a Phelps imponerse al serbio Milorad Cavic en los 100 mariposa. «Yo estaba a cargo del Comité de Resolución ese día, pero, a pesar de las quejas de la delegación serbia, no hubo lugar a muchas reclamaciones porque se demostró que las placas habían funcionado bien y no era necesario acudir a las cámaras, que permiten fraccionar la imagen a la centésima». Su prueba preferida como aficionado son los 200 estilos. «Ahí es donde demuestra el nadador un dominio absoluto en el agua», explica.
Wucherpfennig tuvo tiempo de ver otros deportes. «Con mi acreditación accedía a los partidos de waterpolo, pero tuve problemas para asistir a otras competiciones, porque las entradas estaban agotadas. No obstante, pude ver el partido de baloncesto de España contra Estados Unidos en la primera fase y algunas pruebas de atletismo». En estos casos, la experiencia es un grado, no en vano Wucherpfennig ha asistido a sus terceros Juegos, tras los de Barcelona 92 y Atenas 2004. Designado por la Federación Internacional a propuesta de la Española, ha sido el único juez de nuestro país entre los ocho del Viejo Continente seleccionados para Pekín, adonde se desplazó tras desempeñar el cargo de director del Comité Ejecutivo del Europeo de waterpolo celebrado en julio en Málaga.
Con la capital china se quedó maravillado desde que llegó. «Es impresionante. Sorprende la capacidad que han tenido para construir esas instalaciones. Las anchas avenidas y las modernas edificaciones hablan de un progreso muy grande». Cómo no, también destaca la extraordinaria amabilidad de la gente. En el platillo negativo de la balanza pone Wucherpfennig la comida, aunque le gustó el pato laqueado e incluso llegó a manejar los típicos palillos, un oportuno aprendizaje cara a la posterior visita turística a Shanghai y Sian junto a su mujer.







