MÁLAGA

Actualmente, la principal salida es en forma de compost de uso agrícola, que en muchos casos se transporta incluso a otras provincias. Sin embargo, desde Emasa, su gerente, José Luis Rodríguez, explica que la mejor aplicación posible sería destinarlo a la fábrica de cemento de La Araña, tanto a efectos medioambientales como económicos, para lo que pretenden alcanzar un convenio de colaboración.
La empresa pública, en colaboración con la Universidad de Málaga, ha estudiado pormenorizadamente las aplicaciones industriales del biosólido seco (nombre científico del lodo de depuradora) como combustible alternativo a fuentes energéticas de origen fósil como el coque. «Supondría un ahorro económico y de emisiones de CO2», explica el técnico responsable de la planta de secado. «Saldrían ganando, porque les estamos ahorrando gastos».
Según este estudio, en el lodo la parte de materia orgánica actuaría aportaría poder calorífico, mientras que la parte inorgánica es utilizable para la creación del clinker (base del cemento) ya que sus componentes son los mismos. Así, una tonelada de fango sustituiría a 0,44 toneladas de coque. Y, al tiempo, esa misma cantidad de residuo ahorraría 1,32 toneladas de CO2 procedente de un combustible fósil (una cantidad equivalente de coque produce tres toneladas de CO2).
Estudio de costes
El coste del coque puede rondar los 110 euros por tonelada, y el coste de una tonelada de CO2 se puede estimar entorno a los 20 euros en el mercado de emisiones. «Nuestras 15.000 toneladas de fango seco pueden ahorrar unas 19.800 toneladas al año de CO2. Y en cuanto a la comparativa económica con los combustibles fósiles, estamos hablando de 74,8 euros de diferencia por tonelada de fango seco, que suponen 1,481 millones de euros anuales».










