VIVIR VERANO. OCIO
Las propuestas se alejan de las tradicionales vacaciones en la playa y buscan una forma de turismo más activa. Según los responsables, la empresa está especializada en «viajes únicos que huyen de lo típico para visitar lo más recóndito de cada país».
Además las visitas se realizan de la mano de guías autóctonos que «conocen de cerca las costumbres del lugar». Entre los exóticos destinos que ofertan destacan países como Tanzania, Jordania, Senegal, Tailandia, India y Uzbekistán, entre otros.
El perfil del turista solitario es el de una persona que ronda los 35 años y que tiene un nivel socioeconómico medio-alto. Así lo define Santiago Rey, fundador de la agencia que asegura que el 70% de los turistas son mujeres, aunque «es un perfil muy amplio».
Además del requisito de acudir solo al viaje, los organizadores exigen otro: «No dejarse en casa jamás el espíritu aventurero». Los clientes que más se apuntan a viajar en solitario proceden de Madrid, Cataluña, Andalucía y País Vasco.
María del Mar, una madrileña de 35 años y con pareja estable desde hace seis, es un ejemplo del turista solitario que ha contratado los servicios de la agencia. «Es una experiencia excepcional y divertidísima», comenta. La idea del viaje surgió a partir del «deseo de conocer algo diferente», explica María del Mar, quien asegura que sentía la incertidumbre de no saber con quién se iba a encontrar pero que luego comprobó que eran personas idénticas a ella, «con ganas de descubrir cosas nuevas».
Fórmula que funciona
Santiago Rey fundó la empresa en 2003 a partir de un viaje «frustrado». «Cuando ya estaba todo organizado, algunos amigos se dieron de baja por distintos motivos y lo cancelamos». Su experiencia personal le demostró que la mayoría de los planes que organizaba con amigos o familiares terminaban estropeándose en el último momento. Así comenzó a organizar viajes en grupo para personas que no se conocían entre sí y se dio cuenta de que era lo que mejor funcionaba. Desde entonces el principal objetivo es ofrecer al cliente «libertad para hacer lo que quiera, cuando quiera y donde quiera».
Al principio las escapadas consistían en pasar un fin de semana a la Sierra de Madrid y se clasificaban en diferentes tipos, dependiendo de la naturaleza de las actividades y su duración. María del Mar participó en el viaje para celebrar la Nochevieja ya que «los amigos tenían el mismo plan de todos los años y me aburría», comenta. Esta fue la primera vez que esta clienta contrató los servicios de la agencia. El segundo destino de la madrileña fue Marruecos, donde acudió con «miedo por cómo tratan a las mujeres en ese país pero sintiéndome libre y sin expectativas»; «Fue perfecto», afirma.
Desde la empresa aclaran que la iniciativa de la agencia conlleva viajar «sin ideas preconcebidas», y «sin portar las etiquetas que la gente lleva cuando viaja». Además en su publicidad hacen hincapié en que los viajes no están pensados para conseguir pareja: «No es una agencia matrimonial».
Hace tiempo que existen prejuicios hacia las personas que deciden viajar en solitario. «No me ven como un bicho raro, mi gente lo entiende perfectamente», explica María del Mar, que además reconoce que para la gente con pareja que elige este tipo de vacaciones, «la confianza es fundamental».









