MÁLAGA
«Piensan que un golpe de suerte les va a solucionar la vida, pero yo no he visto a nadie que le ocurra. Si un jugador tiene un golpe de suerte, volverá a jugar, porque entonces dirá que está en racha», afirma el presidente de Amalajer, hoy jugador rehabilitado.
Llamadas al juego
Asegura que aún es pronto para ver los resultados de la crisis sobre la adicción a los juegos, aunque recuerda que en este tipo de periodos suele aumentar, entre otras cosas porque también se incrementan las llamadas a probar suerte: «Vivimos unos tiempos en los que hay un continuo bombardeo a probar suerte a través de SMS o de juegos que prometen mil euros mensuales o el valor de la hipoteca», dice.
Lo que sí se ha producido es un aumento en agosto de los jugadores que han iniciado programas de rehabilitación: «Son fechas propias para que el problema salga a la luz. Han cobrado la paga, que se han gastado, y ahora llegan unas vacaciones programadas que no pueden pagar».
El presidente de Amalajer explica que, junto a la adicción a las tragaperras y los bingos, también hay un fuerte desembolso de los jugadores dependientes en loterías, especialmente en cupones, aunque no existe en ellos conciencia de que sea algo problemático. «Cuando hablamos con ellos descubrimos que existe un gasto diario en la compra de lotería, y hay que tener en cuenta que nos referimos a personas que a lo mejor no tienen para pagar el recibo de la luz, pero que siguen comprando el cupón».
Obra benéfica
En estos casos, cuando los profesionales de Amalajer les preguntan por los motivos, afirman que lo hacen porque se trata de una aportación a una obra benéfica: «No hay que olvidar que el jugador es un gran manipulador, capaz de encontrar todo tipo de argumentos incluso hacia él mismo. De hecho, uno de los primeros síntomas por los que la familia detecta el problema es porque se dan cuenta de que mienten continuamente».











