VIVIR VERANO. GENTE

Luego vendría su primer papel estable, concretamente, en la serie televisiva 'La loca peluquería'. A partir de ahí, fue una cadena. También probó el teatro, pero lo tuvo que dejar por la maternidad. Ahora, le ha cogido el gusto y se permite el lujo de vivir en su Córdoba natal, al mismo tiempo que graba en Coín la serie que protagoniza en Canal Sur, 'Rocío, casi madre', a la que llegó desde 'Arrayán'. La próxima semana, retomará las grabaciones de la nueva temporada -para la que anuncia importantes novedades-. De momento, aprovecha para descansar en Galicia. Aunque también tiene tiempo de ir de compras. La pillamos probándose un biquini en un centro comercial.
¿Algo interesante en las rebajas?
Pues, fíjate, no me he detenido mucho. La verdad es que soy de controlarme. A veces me doy el capricho, pero sé medir. Al final siempre termino comprando para mis hijos, más que para mí.
También sabe dosificar el tiempo a juzgar por el ritmo que lleva.
Sí, la verdad es que me las arreglo bien para organizarme. Yo creo que soy buena administradora. Pierdo poco el tiempo.
¿Y de dónde saca tanta energía?
Ni yo lo sé (risas). Trabajar, los niños, la familia, los amigos... Pero, bueno, ya habrá tiempo de descansar.
Pero la serie le obliga a madrugar mucho, ¿no?
Muchísimo. ¿Eso no es madrugar es no dormir! (risas). De todas formas, realmente trabajo pocos días al año, aunque los que trabajo cuentan por veinte. La serie la grabamos en tiempo récord: un capítulo en dos días.
¿Y cómo encajó eso de que le saliera una gemela a Charo, su personaje en 'Arrayán'?
Para mí es una aventura, una experiencia fantástica. Me ha gustado pasar por ahí. Es una forma de medirme, y me encanta.
¿Se imagina en la vida real con una hermana idéntica?
¿No estaría mal! Pero como tengo tantos hermanos, no importa. Desde luego, para mi madre hubiera sido una experiencia mortal. Si de los nueve, hubiésemos salido alguno gemelo le hubiera descuadrado muchísimo.
¿Tanta lata daban?
Bueno, yo es que siempre he sido muy payasa y muy alegre...
Sin embargo, 'Rocío, casi madre' es más drama...
Sí, es una mujer que deja una gran ciudad por amor, pero lo pierde y se tiene que hacer cargo de sus hijos.
¿Sería capaz de hacer lo mismo?
(Duda, pero rápidamente responde)... Yo creo que sí, sí, sí.
En cierta forma, se puede sentir identificada porque usted dejó su tierra por Madrid...
Y dejé de vivir en Madrid para volver a Córdoba...
¿Y le costó mucho desprenderse del chándal? Con tanto apego que le tenía...
Sí, sí, me costó muchísimo trabajo. Lo de quitarme el chándal y ponerme los tacones me sigue costando, fíjate (risas). ¿Me gusta más ir al gimnasio que arreglarme y ponerme un taconazo!
Y eso que viene del mundo de la moda...
Bueno, no estuve mucho tiempo. Cuando me fui a vivir a Madrid tenía 17 años, y la moda era lo más inmediato, lo que me daba de comer en ese momento. Pero no era algo que me llamara, dentro de la moda lo que más me gustaba era la publicidad. Tenía muy claro a lo que me quería dedicar, incluso antes de entrar en Miss España ya estaba en la Escuela de Arte Dramático de Córdoba.
Y ya han pasado casi veinte años...
Uf, es cierto. Y le debo mucho a aquello, pero presentarme al concurso fue totalmente casual, no me parecía que fuera una manera de llegar a ser actriz.
¿Ese era su verdadero objetivo?
Bueno, a mí me gustan muchas cosas en la vida. Me he dedicado a la interpretación como me hubiese dedicado a otra cosa. Me gusta mucho la química, la investigación, la medicina A lo mejor me hubiese decantado por algo de eso, porque he estudiado las dos carreras, Química y Arte Dramático. En definitiva, sabía que me tenía que buscar la vida, lo que pasa es que esto me llena.
Además, se permite el lujo de vivir en su tierra...
Sí, vivo en Córdoba y trabajo en Málaga, pero con el AVE ni me entero. Cuando termino me puedo ir a ver a mis hijos.
¿Y no le aburre tanto viaje?
Aprovecho para estudiar los guiones, dividir el trabajo, bueno... y muchas veces para comer.
¿Pero se puede hacer dieta mediterránea en un tren?
Por supuesto. Además, yo soy una de las defensoras de la dieta mediterránea, me encanta. Y encima soy comilona y muy cocinillas.
¿Cuál es su plato estrella?
Cualquiera (risas). No es por nada, pero me pongo y lo hago bien, tengo mano (risas). Lo mismo cocidos que lentejas, pescado al horno, carne, ensalada, croquetas...
Vamos, un partidazo.
Sí, y por el estómago puedo conquistar a muchos, ¿eh? (risas).
Bueno, y también por la belleza...
Yo es que nunca me he considerado una mujer tremendamente bella, lo han considerado más los demás. A veces, hasta ha supuesto una carga. He ido a 'casting' en los que me rechazaban porque querían otro tipo de imagen.
Pero lo normal es lo contrario, que la belleza abra puertas...
Sí, es cierto. Pero yo, más que guapa, me considero una tía simpática, graciosa. Hay gente a la que le cuesta entender que una mujer guapa pueda serlo.






