INGREDIENTES: 2 Kg. de cordero, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 50 gr. de miel, coñac, vino, blanco, azafrán, pimentón, vinagre, sal. No es muy frecuente la carne de cordero (tampoco la de ternera) en la cocina tradicional andaluza, entre otras razones porque la cabaña ovina no ha sido nunca muy numerosa. El animal de pezuña de más arraigo en los montes del sur es la cabra. Los mejores corderos pastan en tierras de Castilla, Navarra y Logroño. Se prefiere el cordero lechal, el que no llega a las seis semanas y no ha comido aún hierba; el que se sacrifica con dos o tres meses es el cordero pascual. En uno y otro caso, la carne es rosada y se parece mucho a la de ternera. Aparte de esta receta, la manera más sencilla y sabrosa de preparar la carne de cordero es a la brasa. Al sacrificarlo se ha de tener cuidado con que las manos que tocan la piel no entren en contacto con la carne; además, se ha de eliminar bien la grasa y dejar el animal que se oree una noche recibiendo el relente para que se le vaya parte de su olor.
Para su preparación se rehogan en aceite la cebolla y un pimiento verde, ambos troceados. A continuación, se añade el cordero cortado en trozos pequeños y, una vez dorado, se agrega coñac, vino blanco, azafrán y pimentón. Se deja cocer durante unos diez minutos. Seguidamente, se cubre con agua y se deja al fuego otro tiempo igual. Se aparta y se agrega vinagre y miel, dejándolo cocer nuevamente durante unos diez minutos. Se sirve en cazuela de barro.