LA GRANIZADA

No hace falta que sea de La Palmilla. Cualquier agencia, cualquier empresa. Me sueltan: «¿Eso qué es?» Les suena a chino.
Personal shopper...'chopper'.
¿Chopper pork! ¿No veas cómo se cachondea la gente con el chopper pork! Eso es horrible.
Porque su gremio lo que se dice grande no será precisamente...
Creo que en Málaga somos sólo dos. Esto donde realmente funciona es en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza...
¿Y no es un poco suicida meterse en estos 'fregaos' en Málaga?
Pero eso también tiene su encanto, que a todo el mundo le llame la atención y diga, ¿de dónde ha salido esto? Sin embargo, esta profesión lleva más de 40 años funcionando con éxito en Estados Unidos. La primera profesora que yo tuve puede tener más de 60 años y lleva unos 20 ejerciendo de personal shopper en Madrid. Allí es otra cosa...
Ya. Pero aquí somos un poco catetos para esas cosas...
Sí. Y yo me meto porque soy de pueblo.
¿Ah sí?, ¿ y de cuál? Si se puede saber...
De Sierra de Yeguas. Que ahora hemos salido a la palestra por acoso sexual. Pero mira, mi pueblo parece cateto pero no lo es, tiene mucho caché. Aunque voy poco y llevo 17 años viviendo en Málaga, yo siempre tiro 'pa' mi tierra.
Por cierto, usted es como una pirómana de Visas. Incentiva a la gente a quemarla.
No, no, para nada.Yo me puedo dirigir hasta un público que sólo se pueda permitir ir de Mango, Zara o Massimo Dutti. No es que las personal shopper vayamos sólo a gastar. Al final somos las que menos gastamos.
O sea, su trabajo es que el cliente gaste poco pero bien.
Exactamente. La gente de dinero no se deja aconsejar. Entran a una tienda con la Visa cargada y se compran lo que les guste, les vaya o no.
¿Quiénes suelen llamar a su puerta?
Sobre todo curiosos. Novias, gente que ha oído algo del análisis del color...Clase media altita.
¿Y qué buscan en usted?
Principalmente, que le saquen del atolladero que tienen. Gente que no va conforme con lo que llevan, que necesitan consejos para vestirse para un evento concreto... El problema aquí en Málaga es que las dependientas no son asesoras de imagen. Después hay quien me llama para que le aconseje un sitio para hacerse el láser. Me dicen: «Como tú entiendes». Me han pedido desde un zapato, a un cátering, un maquillador, un peluquero...
Vaya, que es como unas páginas amarillas, pero con glamur.
Sí. Y si no me pueden pagar mejor.
¿Es que hay mucho caradura suelto! Por cierto, ¿qué es lo más raro que le han pedido?
Que le pasee por Málaga y le cuide los niños.
¿Perdón?
Como suena. Una mujer de un ejecutivo que no tenía nada que hacer y me pidió que le hiciese una ruta para conocer Málaga. Lo más fuerte es que al día siguiente se quedó tan contenta que me llamó para que me quedara con sus hijos. Después recuerdo mi primera clienta, que salió muy satisfecha y, sin embargo, al día siguiente va y me dice que sus amigas le habían dicho que lo que yo había hecho lo hubieran hecho ellas...
Claro. Hay gente que cree que puede hacerlo todo
Sí y yo les digo: «Mire usted, yo me voy a Madrid, hago mis cursos, estoy todo todo el día enchufada a los cotilleos, me gusten o no me gusten. Me compro la Elle, la Telva, el Vogue, el Hola...Todos los meses hago una inversión increíble». Yo no estoy tirada a la bartola leyendo una revista. No, mire usted, estoy trabajando. Y si voy por la calle Larios es para fijarme en cómo va la gente, inspirarme.
¿Por qué decidió hacerse personal shopper?
Porque era algo innato en mí. Cuando ves que le ayudas a tanta gente gratis, que te llaman para aconsejarles en boda, comuniones... Un día en una revista vi a una personal shopper y dije: «Esto es lo mío». De eso hace dos años. Aún estoy formándome.
Y aquí en Málaga, ¿hay mucho hortera suelto?
¿Uf! ¿Y ahora qué te contesto? Pues claro que hay horteras. Por eso en Málaga no hay apenas personal shopper, por las horteradas que se venden, por la gente. Porque aquí eso no va.
¿Qué le pone más los pelos de punta, un calcetín blanco, una camiseta de tirantes adornada con un colgante de oro de Camarón o un pantalón estilo 'Cachuli' con camisa remetida?
Lo del Camarón no me llama la atención porque es muy malagueño, muy de Huelin, de la Palmilla. Como dirían mis hijas, muy cañí. Con lo que no puedo es con el chándal y los tacones.
¿Y qué me dice del modelo pijama y zapatillas para salir a la calle?
A sacar la basura. Eso es muy malagueño. Hay veces que digo, ¿me muero! ¿me muero con lo que acabo de ver! Por ejemplo: unos zapatos blancos en pleno mes de febrero. Luego está la piscina, la gente que se pone el caftán transparente de los chinos, con pedrería... Pero ya estoy curada de espantos, por eso ni me llama la atención.
¿A qué personaje público le plantaría un suspenso en estilo?
¿Uy! A la baronesa Thyssen. El otro día coincidí con ella en Chanel. Para mi es lo peor. Estaba comprándose los zapatos más horteros que había, de tres mil y pico euros. ¿Una tía que podría llevar a su lado una asesora de imagen personal! En cambio, a la Obregón, por ejemplo, no la critico, es la hortera más grande del mundo pero marca tendencia. Es ideal.
A ver si lo voy pillando, entonces lo importante es no pasar desapercibida. Y ahora en vacas flacas, ¿con qué trapillos podemos ir bien vestidas sin gastar mucho dinero?
Yo recomiendo tener un par de caftanes monos y muchos vestiditos fresquitos, tipo evasé, de tirantitas. Y la que no tenga mucha idea que vaya discretita, con unos zapatos monos, tipo cuña que se llevan mucho y ¿ya está!, a la calle.
¿Qué hay en su fondo de armario?
De todo. Pero lo importante es un buen traje de pantalón, un buen abrigo y buenos zapatos (risas).
¿Uy!, se ha delatado, ¿muchos pares?
Sí. sí. (Risas).
Apuesto a que más de una vez ha tenido que esconder las bolsas, ¿o no?
(Risas) Sí, sí. Alguna que otra. Mi sueño es Manolo Blahnik.
¿Y atesora unos manolos?
Sí. Hace poco estuve en Madrid y fui a buscar los de la película 'Sexo en Nueva York', pero estaban agotados. También me pierde Jimmy Choo.
¿Su último capricho confesable?
No es de ropa: el abono de los toros para la próxima feria.
¿Así que es taurina?
Sí. Además, en la plaza es donde más me inspiro. Ahí saco de ideas... Es una fuente de inspiración. Se nota la que lleva toda la vida yendo y va al gallinero, la mujer del presidente de no sé donde, la que va por primera vez...
¿Con qué torero disfruta más?
Con José Tomás. Me gusta ese silencio, esa tensión. Y eso que la primera vez que lo vi, en su reaparición en agosto, juré que no iría a verlo más. Se me quedó el cuerpo tan rebotado que no pude ni cenar.
¿Antes muerta que sencilla?
Yo no. Sobre todo discreción, Eso sí, me gusta llevar algo que destaque, que llame la atención.
¿Alguna vez se pone el chándal?
¿Sííí! Y las chanclas. Y pego voces. Y digo: 'Andreíta cómete el pollo'. La vena malagueña la tenemos todos.
Para terminar, ¿qué estilo me pega?
Hombre, yo te pondría un poco más chic.
Pues nada, me voy de tiendas...











