NERJA

«En verano es mucho peor, porque hay más tráfico. Pasan muchos camiones por las mañanas, y por las noches los coches van muy rápido», describe otro de los vecinos y presidente de la comunidad de propietarios, John Cook. La mayoría de los residentes de esta zona de Maro son extranjeros, que llevan afincados en Nerja desde hace tiempo. En el caso de John Cook, cuando compró su casa hace más de veinte años, «nadie me dijo que por aquí iba a pasar una autovía», se lamenta. «No nos expropiaron las viviendas de milagro, aunque no sé que hubiera sido mejor», añade este británico.
Según denuncian estos vecinos, los ruidos se vienen repitiendo desde hace siete años, cuando se abrió este tramo de la A-7, que hasta hace poco más de un año acababa justo frente a sus casas. «Hasta entonces se escuchaba mucho el ruido de los frenazos, pero ahora con la ampliación es continuo», describe el presidente de los propietarios, quien detalla que han mantenido varias reuniones con los responsables de la Demarcación de Carreteras, quienes les han prometido que van a solucionar el problema, con la instalación de unas pantallas antisónicas.
«Cuando se acabaron las obras pusieron unos árboles ahí delante -dice señalando a una fila de cipreses que apenas levantan un metro del suelo y muchos de los cuales están secos-, pero no ha servido de nada, porque no los cuidan», dice Cook. En unas mediciones realizadas hace unos meses, los técnicos del Ministerio de Fomento confirmaron que estos residentes soportan diariamente niveles de ruido superiores a los 60 decibelios, en torno a los 80 y 90, detalla.










