LA GRANIZADA

¿Se liga más con un buen coche?
Sí, llama mucho la atención. El coche es muy ligón, pero yo le echo una mano, estamos al 50%.
Veo que le gusta cuidarse.
Siempre voy de traje y corbata, me gusta dar buena imagen.
¿Es de lo que cuida más al coche que a las mujeres?
Pues sí, es lo que me da de comer. Yo soy un esclavo del coche, además me gusta lavarlo personalmente y dejarlo como a mí me gusta.
¿Muchas propinas o ahora con la crisis...?
A mí siempre. Muchos compañeros no quieren ir a barrios como La Palmilla o Los Asperones y cuándo me ven llegar la gente siempre me acaba dando propina.
¿Cuál ha sido la más generosa?
Pues hace unos días estuve trabajando para Olivia Valere y el último día me dejó una propina de 200 euros junto a mi sueldo.
¿Algún sitio al que se niegue a ir?
A la playa. Sólo voy a llevar pero nunca a recoger, porque me manchan todo el coche de arena. Nunca había hecho una entrevista en un sitio como este (taxi).
Hombre, hay que estar lo más cómodo posible. A mí lo que me gusta es estar contento y trabajar a gusto, y que el cliente también lo esté.
Dicen que este es un taxi del futuro.
Eso espero, es el quinto coche que tengo así. Cada vez que puedo lo voy mejorando, porque cuanto mejor es el coche mejores son los clientes.
Siempre a más.
Empecé con un Turbo 505 y este es el quinto que tengo desde entonces. Me voy adaptando a las novedades que van apareciendo.
¿Con qué servicios dispone ahora en su coche?
Tengo tres pantallas de DVD, Internet a través de un ordenador portátil, nevera, mini bar, circuito cerrado de televisión, fax, fotocopias y la Play Station II.
¿Piensa ya la próxima incorporación?
Todavía no, pero la verdad es que no sabría dónde colocarlo, no me queda ningún hueco en el coche, lo tengo todo ocupado.
¿Se considera un adelantado a su tiempo?
Yo creo que sí, porque coches como este no hay en España todavía, y cuando veo en los medios que hay un coche mejor que el mío lo cambio y pongo otro mejor.
Competencia
¿Está muy pendiente a la competencia?
Sí, porque mis coches siempre han salido en prensa y siempre le han aparecido rivales, pero todavía a mí no ha llegado ninguno.
¿A qué edad tuvo su primer coche?
A los 24 años.
¿Recuerda el modelo?
El primero fue un Seat 1500. Luego tuve un Seat 124 y después un Peugeot Turbo 505. Este fue el que empecé a prepararlo y lo apodaron 'el coche fantástico', como el de la serie de televisión.
¿De dónde le viene su pasión por los coches?
Pues es algo que me ha gustado de siempre. Yo he competido en motos durante quince años, así que siempre he tenido relación con este mundo de un modo u otro.
¿Cuándo empezó con el taxi?
Hace 35 años. Estuve trabajando como asalariado durante seis años y desde entonces trabajo por cuenta propia. Al principio empecé probando, me gustó el trabajo y ya desde entonces no he parado.
Y el taxi lo combina con servicios de chófer.
Sí, me llaman mucho clientes para hacer servicios privados y combino las dos tareas. Desde que tengo el coche fantástico, empecé a ver las posibilidades que tenía un coche como el mío y decidí compaginar ambas facetas.
Ahora con el carné por puntos, ¿le han quitado alguno?
(Risas) Todavía no, gracias a Dios, pero por si acaso voy a tocar madera, por lo que pueda pasar.
Con la subida de los carburantes, ¿cómo consigue capear el temporal?
He decidido no mirar las facturas, porque si las miro es para llevarme un disgusto. Lleno el depósito y a gastarlo, porque como esté pendiente de los números me amargo y con lo que escucho en la calle tengo bastante.
Y con su experiencia ¿no dispone de ningún truco que ayude a ahorrar al resto de mortales?
Truco no hay ninguno, todavía no han inventado nada. Lo suyo sería que hicieran un coche que funcionara a través de aire o de agua (risas).
Entre los compañeros, ¿cuáles son los comentarios al ver su coche?
Pues hay de todo, unos se alegran y otros dicen que para qué un coche tan caro.
¿Muchas envidias?
No me gusta hablar de envidias, unos se alegran de verdad y otros empiezan a murmurar, pero yo soy feliz con mi coche.
Las malas lenguas dicen que a usted le ha tenido que tocar la lotería para poder permitirse este coche
(Risas) Y por la droga. He escuchado más de una vez a gente decir que tengo este coche porque trafico. La gente siempre habla demasiado, lo que pasa es que con este coche mientras el resto hace un viaje yo hago cinco.
¿Cuál es la reacción de los clientes al montarse?
Abren la puerta y cuándo lo ven se quedan con un pie fuera y preguntan si cuesta igual que el resto. Muchas veces dicen: «Este coche tiene muchos lujos, vamos a coger otros» (risas), y yo les digo que tiene la misma tarifa que el resto.
Discúlpeme, pero veo que le gusta mucho hablar.
Así es, soy de las personas que empiezan y no paran.
Y con los clientes ¿es usted de los que da conversación?
Pues depende, hay gente que quiere y gente que no. Yo le digo cualquier cosa y depende de su reacción pues continúo o me callo.
¿Y le cuentan muchas historias?
Bastantes, historias de todo tipo.
¿Cuál ha sido la más extravagante?
Pues lo más sorprendente que me ha pasado fue que una señora se puso de parto en el asiento trasero.
¿Y la asistió usted?
No, paramos en la puerta del Hospital Civil y ya vino el médico y la asistió él en el coche. Recuerdo que mientras estaba dando a luz, la señora me pedía perdón pero yo lo limpié con mucho gusto.
Famosos
¿Algún famoso entre la clientela?
Muchos. Julio Iglesias, Antonio Banderas, Montserrat Caballé, Tina Turner, Pau Gasol, Isabel Pantoja, Rocío Jurado, Camarón, Sofía Mazagatos, José María González de Caldas... Han sido muchos.
¿Recuerda alguno de forma especial?
A mí la que me llegó de un modo más especial fue Lola Flores. Un día la cogí en el aeropuerto y la dejé en su











