MÁLAGA
Son muchos los malagueños que han decidido lanzarse a la aventura siempre difícil de las oposiciones para intentar mejorar su situación. Algunos intentan acceder así a su primer empleo. Pero la mayoría ya ha pasado por un vía crucis de trabajos temporales y con condiciones poco esperanzadoras.
Vocación y necesidad
La vocación se impone, sobre todo cuando se trata de las oposiciones a los cuerpos de seguridad del Estado o al cuerpo de Bomberos. Pero también puede la necesidad de encontrar un trabajo estable, con un horario digno y un sueldo para toda la vida. Claro que las oposiciones son una carrera de fondo que gana quien más resiste. Muchos, desanimados por suspender varias convocatorias seguidas, se quedan en el camino.
Miguel Alonso ya se ha presentado dos veces a las oposiciones de bombero. A sus 24 años, ha hecho varios trabajos desde que acabó el módulo superior de Electrónica, pero siempre ha tenido claro que quería ser bombero. «Cada vez es más difícil porque crece la competencia», dice. Sus compañeros de fatigas, Alejandro Roldán y Juan Manuel Recio también tienen vocación, aunque Juan Manuel confiesa que lo que más le atrae es la seguridad que da un empleo público. «Tal y como está ahora la empresa privada es imposible promocionarte o crecer en tu trabajo, y además los sueldos son más bajos; nosotros tenemos compañeros que son arquitectos y abogados y que han visto más futuro en las oposiciones», dice Alejandro.
«Una vez que apruebas, tienes la vida resuelta», sentencia Javier del Río, aspirante a policía local. Le encontramos en una biblioteca hincando los codos para su examen. Ya ha pasado las dos primeras pruebas. «Después depende de ti ser un buen policía o uno mediocre -yo espero ser de los primeros-, pero el puesto ya lo tienes fijo», dice.
Laura Borrego ni siquiera ha esperado a terminar la carrera para lanzarse a opositar. A esta joven de 25 años le queda una asignatura para licenciarse en Derecho, pero desde tercero de carrera tiene claro que nunca ejercerá de abogada. «En los despachos pagan muy mal, y eso si te pagan», asevera. Optará a las oposiciones de tramitación procesal y administración para encargarse del papeleo del juzgado. Un puesto de ocho a tres para toda la vida.












