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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 23 mayo 2012

Cultura

VIVIR VERANO. MÚSICA

A sus 52 años, aún le queda mucha música que dar. «En las cosas que se hacen por vocación, no hay fecha de caducidad», afirma. Eso sí, todo a su ritmo

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Manolo García: «Con los años ves que no puedes vivir sólo de rock & roll»
CON GANAS. Manolo García asegura que cada año aumenta su ilusión por la música. «Si pudiéramos hacer infusiones para tener ilusión sería estupendo», afirma el artista. / EFE
Empezó con muchas prisas en esto de la música (Los Rápidos), y hasta pasó por una 'fase animal' (Los Burros). Pero, poco a poco, escaló puestos y desde el final de la cola (El Último de la Fila) alcanzó los primeros puestos en las listas de ventas. Hoy es, simple y llanamente, Manolo García. El artista, en plena madurez a sus 52 años, se siente tan ilusionado y enamorado de la música como el primer día. Su secreto: medir los tiempos, no agotarse un año tras otro con discos encadenados y giras de infarto. En definitiva, compaginar su profesión con la vida. No todo puede ser rock & roll, como admite el cantante. Este 2008 ha sido el ejercicio de su nuevo regreso a los escenarios tras cuatro años de silencio. La semana pasada hizo parada en Málaga: más de 7.000 personas le esperaban en el Auditorio Municipal.



Han sido cuatro años de espera, ¿cómo vivió su reencuentro con el público?

Hago mi tarea de composición de canciones y luego empiezo a tocar. Es una tarea bastante simple y bastante efectiva a la vez. Quiero decir que se cumplen las expectativas: hay un público que está ahí. Pero siempre trabajo, más que pensando en el público, pensando en mí. Un creador o un compositor no tiene que trabajar al hilo de un mercado, no tiene por qué inquietarse si ha pasado mucho tiempo, no tiene por qué tener miedo a que no le esperen... Él debe de estar comprometido con su obra. Los resultados comerciales, el devenir de los acontecimientos, es una cuestión de terceros, de promotores, compañías de discos...

Pero imagino que el miedo a no gustar es algo inevitable, sobre todo con antecedentes de éxitos...

La palabra no es miedo. Cuando publicas un disco nuevo, estás deseando que guste. No conozco a ningún compositor, a ningún músico, a ningún pintor o escritor que haga una obra y sienta indiferencia ante la opinión del público. Eso es cierto. Pero una vez que tienes un trabajo musical publicado en forma de disco, siempre habrá alguien a quien le guste lo que haces. A raro que hagas un trabajo, siempre habrá alguien que disfrute de esa rareza o singularidad. Otra cosa, evidente, es que cuando haces un disco, lo entregas a la compañía y la publicación es inminente, piensas a ver si va bien y a ver si puedes hacer una gira. Esa es una cautela y una pregunta que te haces siempre.

¿Echaba de menos el escenario?

Voy alternando mis periodos. Cuando empiezas, de alguna manera, el escenario y la gira es un chispazo y un fogonazo brutal. Luego vas viendo que no puedes vivir sólo de rock & roll, es agotador, es una rueda que aprieta mucho, una trituradora, y te das cuenta de que la vida no sólo consiste en escenarios, hoteles, aeropuertos, viajes... La vida es todo, son tus días, y si estos se convierten sólo en rock y en giras, podrías enloquecer. Dime lo que más te apasiona y dime lo que te va a llevar de culo si realmente abusas de ello. A esa apreciación llegas con los años. Yo ahora mismo tengo la suerte de poder disfrutar muchísimo de un periodo de gira como este, donde cada semana hago mi par de conciertos tan ricamente. Pero también tengo ya la capacidad, la he ido adquiriendo, de que cuando acabo una gira me apetece disfrutar de esa placidez del trabajo ya acabado, sabiendo que el disco ha funcionado. Ese reposo también se agradece, y me dedico a pintar y a llevar una vida diferente a la del músico de rock, igual a la de cualquier ciudadano. Y eso es lo que luego me va a poder dar, en un momento dado, nuevas canciones.

Con los años, ¿se viven las giras de un modo diferente?

Cada gira es diferente, lo que no cambia nunca -si no me dedicaría a otra cosa- es la ilusión. La sorpresa para mí es que siempre, como tengo la oportunidad de que haya un espacio de años entre una y otra, la cojo con ganas. La música me gusta y me gusta poder ir haciendo conciertos de una manera ilusionada, siempre que sea razonablemente. Cuando ves a gente como Dylan o Neil Young, veteranos que llevan 40 años en la música y siguen tocando, entiendes que lo hacen de una manera racional, pausadamente... Esa es la manera ideal, yo lo hago ahora porque no llegas a hastiarte o aburrirte. Así no veo ningún problema a tocar siempre, porque para mí la música es una pasión, una cuestión vital, a mí me da energía y alegría. Es un placer llegar a Málaga y ver allí a miles de personas que han comprado una entrada y con las que tú te comunicas por medio de canciones. Ahora no me plantearía hacer en un año 300 conciertos, un disparate que hice alguna vez.

¿Se ha marcado alguna fecha límite o de la música nadie se jubila?

No, en las cosas que se hacen por vocación no hay fecha de caducidad ni de cansancio. Yo entiendo mi profesión como un oficio de artesano, yo hago las canciones una a una, me las encargo a mí mismo y cada canción tiene una singularidad. Es como un zapatero o un ebanista. La música son muebles a medida que yo me hago a mí mismo para estar cómodo en este valle de lágrimas y risas. Si a mí me interesara la música como un modo de lucrarme, de ser famoso, llegaría un momento en que diría «tengo mucho» o «quiero más».... pero nada más lejos mi ideal de todo este asunto. Yo soy músico de corazón, con 13 años pensé que quería ser músico y sigo pensando lo mismo: quiero ser músico.

Bueno, ya es músico.

Pero siempre eres el pescador que buscas el pez más grande, ese pez para hacerte la foto. El músico siempre busca la canción perfecta, el disco más estupendo de todos, siempre piensas que el mejor disco está por venir.

La canción perfecta

¿Piensa que aún no ha creado la canción perfecta?

Nadie crea una canción perfecta, ni Bob Dylan, ni los Rolling Stones, ni los Beatles. Creas canciones bonitas, hay músicos que tienen la capacidad y la lírica de hacer canciones que llegan al corazón y al alma de muchísimos miles de personas. Más que la palabra perfección -que en el mundo no existe-, sí buscas esa canción mágica que de nuevo vuelva a enamorar. Esa búsqueda es lo que te arrastra y también el llenar tus días, porque a veces la vida, a pesar de lo que dicen los anuncios de la televisión, es bastante simple. A veces la cosa consiste en un botijo de agua fresca, una siesta a la sombra de un árbol, una charla con los amigos al calor de un café en invierno o una cerveza en verano, unas tapas en un bar, un paseo...

A estas alturas, ¿cuál es el reto que se fija en su carrera?

El reto siempre es compartir lo mejor que tú puedas ofrecer a los demás. Hay temporadas en que tu espíritu puede estar de una manera o de otra. Hay veces en las que algo se alía en tu interior, algún mecanismo se dispara, para que puedas ofrecer cosas buenas de ti, en este caso canciones. Pero hay periodos y años en que no, en los que estoy viviendo hacia mí y no puedo compartir nada, cuando sé que la única forma de estar en esta vida es compartiendo. En la música el egoísmo no cabe, si tienes una canción has de darla a los demás. Eso es lo que uno busca siempre, que lleguen esos vientos favorables, que te den ánimo para encararte a otro disco, tocarlo ante la gente y compartir con ellos esas emociones, quimeras, sueños y percepciones de la vida que tú tienes y que, para sorpresa tuya -o a veces no tanta sorpresa- son la forma de ver la vida de muchísima gente.

Dice que hay temporadas en las que vive hacia sí mismo, ¿no le llega la inspiración?

Tengo un mecanismo bastante extraño, pero que yo conozco. Si dejo de trabajar un tiempo en la música, si dejo de ser músico, de nuevo puedo serlo. Es como un pozo donde si tú abusas y vas sacando agua y agua, al final ese pozo se seca y va a costar más llenarse. A veces eso pozo queda en límites muy bajos y hay que dejarlo que se cargue, y luego puedes echar el cubo otra vez y vuelves a sacar agua. Para mí la música es eso. Es cierto que a veces tienes ganas de compartir cosas, pero tienes un estado de ánimo más introspectivo, más hacia dentro, y no eres capaz de sacar esas ideas, esas sensaciones y luego, de repente -me pasa en cada disco-, en cuestión de año y medio he compuesto el disco, lo he grabado y ya estoy tocándolo en directo. Hay un instante en el que te das cuenta de que el pozo está lleno y va a salir el agua. Es muy curioso.

«Mejor solo»

Se cumplen diez años de su carrera en solitario, ¿mejor solo que mal acompañado?

No, mejor solo que bien acompañado (risas). Con El Último de la Fila, con Quimi, estaba muy a gusto, es un gran compositor. Pero la vida son etapas que hay que ir cumpliendo y desgranando. Llegó un momento en que la etapa del Último de la Fila terminó, porque entendimos que como equipo estaba todo dicho. Quimi me comentó que tenía ganas de trabajar en solitario y yo, al hilo de esa idea, pensé que también podría. Y en diez años he hecho cuatro discos; es decir, que he medido mucho lo que hago, no he hecho discos a la ligera, cada uno lo he hecho con mucho mimo y mucho cariño, y he intentado dejar canciones bonitas.

¿La pintura y la fotografía es algo más que una afición?

Es una forma de darle sentido a mis días, una forma de comunicación para los que me rodean. Yo creo que, de alguna manera, cuando estás creando, pintando o cantando, estás lanzando mensajes, estás buscando miradas, complicidad, confraternizar de alguna manera.

Habrá que esperar otros cuatro años para escuchar un nuevo disco suyo.

Llevo mi ritmo y es un ritmo misterioso. Yo no llevo reloj, no creo en la medida del tiempo, creo que es absurdo que nos cataloguemos de 'joven', 'viejo', 'maduro'... Se trata de vivir, ir creciendo, de energía, ilusión... Lo importante no es cumplir años o intentar retrasarlo con cremas antiarrugas, antimichelines, cirugía... si pudiéramos hacer infusiones para tener ilusión sería estupendo. Yo la tengo, y noto que cada año se va acrecentando por la música, por pintar, por los amigos...
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