LA GRANIZADA

Si vas a una ciudad no buscas un regional o un cercanías. Se buscan trenes difíciles. Los trenes más vigilados son los que tienen más valor.
En el caso de España, ¿cuál sería?
El AVE tiene mucho riesgo porque se supone que son cocheras inexpugnables, con mucha vigilancia, con sensores y vallas de seguridad alta.
¿Sería un trofeo?
Sí, como una medalla imaginaria. Yo lo tengo y tú no. No recomiendo a nadie que pinte trenes, pero tampoco soy nadie para decirles que no lo hagan. Lo que digo es que la gente busca sus propios trofeos y también ir al campo del rival y decir: tengo mi metro y el tuyo.
¿Cuánto tarda en hacer un grafiti?
Cuatro o cinco horas.
¿Cuánto tardan en borrarlo?
Depende del sitio.
¿Le han pintado encima?
En blanco sí, en color no (Otro grafitero, no). No suele hacerse. Es una falta de respeto y, normalmente nos respetamos.
¿De cuántas formas podría escribir Was?
Infinitas. Hay formas de letras que sólo entendemos nosotros. Sabes que una 'A' es una 'V' al revés y un trazo cruzado. A partir de ahí puedes inventar mil cosas para darle forma. Supongo que de pequeño le pintaría algún sofá a mamá.
No, jamás. Ni siquiera empecé garabateando libros. En realidad, a mí me atraían muchísimo los nombres de la gente pintados con tiza en las paredes. 'Pepe' o 'Antonio' escrito en la pared de un muro. Yo quería ir por la calle andando y ver mi nombre ahí puesto.
Pero su nombre no es Was.
Me di cuenta de que si ponía mucho mi nombre, al final tendría problemas. En mi barrio, con mi nombre éramos dos, así que iban a saber quien era. Me busqué una firma que no me identificara. Me gustaba mucho la 'A' y la 'S', pero Was no significa nada.
Was, Was, Was... Eso de escribir sólo la firma ¿no tendrá algo de trauma infantil?
No sé. Desde el principio tenía muy claro lo que quería: pintar en la calle y que la gente lo viera. Me llamaba. Al principio sólo hacía la firma porque no tenía dinero ni conocimientos para hacer una obra. Luego seguí con cuatro 'Kanford' de zapatos, con cuatro latillas y empecé a hacer algo más elaborado.
Es decir, que todas esas firmas que vemos por las paredes pueden ser los inicios de futuros grafiteros.
Claro. La mayoría de las veces se trata del comienzo de un grafitero. Es el primer paso para formarse en el manejo del espray, para que no chorree, para que tu muñeca coja práctica. Pero también es una forma de que la gente consagrada revalorice su trabajo. De que se vea su firma en muchos sitios. Eso se llama 'el bombardeo' (llenar con tu firma la ciudad). Pero sí, por la firma siempre se empieza.
¿Sería una forma de decir que uno existe, que está?
Bueno, es como todo. Quieres que se enteren de que tú eres tú. Si uno firma en una esquina, nadie lo va a ver, pero si firma en veinte sitios, sí. Está en los orígenes del grafiti, cuando en Nueva York, la gente más pobre lo utilizó como una forma de hacerse ver. Los barrios pobres les mandaban trenes pintados a los barrios ricos con mensajes reivindicativos.
¿Qué es una noche de firmas y plata?
La firma es eso, sólo la firma, y el plata es un color que cubre mucho. No tienes que pasar dos veces. Es más rápido. Una noche de firmas y plata es salir con tu mochila y tres o cuatro platas, para hacer muros 'ilegales'. No vas a coger una pared buena, donde puedas hacer una obra de arte, y hacer un plata. Ya que utilizas plata, que es un color rápido, te vas a sitios donde haya un poco de riesgo.
¿Usted pinta con nocturnidad y alevosía?
Ahora mismo no, pero sí lo he hecho. He pintado encapuchado, en horas en las que sabía que el lugar no iba a estar vigilado.
Es decir, que hay toda una estrategia previa antes de abordar un muro.
Sí. Eso se llama 'misión'. Se trata de estudiar los horarios, el lugar por dónde puedes escapar si lo necesitas, las horas con más o menos vigilancia e incluso el lugar en el que, por ejemplo, no te va a grabar una cámara. Estudias la zona e incluso el lugar más transitado. Ya que te arriesgas, se trata de pintar donde más se vea.
¿Solo o acompañado?
Normalmente acompañado. Una aventurilla es mejor si vas acompañado. Además, si vas solo, te puedes caer hasta en una alcantarilla. Vas de noche.
Y ahora usted, ¿sólo pinta 'paredes legales'?
Esto no es legal. No te dan permiso ni para un muro abandonado. Me interesa mi obra. Ahora me centro en hacer menos trabajos y mejores. Los hago en muros que no son legales, pero tampoco ilegales: en fábricas abandonadas, muros de la playa, campos de fútbol o en los ríos de Málaga.
¿Entiende las quejas ciudadanas?
Sí, las entiendo. Entiendo que confundan el grafiti, que es un arte, con esas paredes sucias y emborronadas.
Me han dicho que usted era todo un 'pintatrenes'.
¿Sí? Bueno (risas).
¿Eso qué es?
Pues eso es eso. Eso es lo que es.
Ha pintado trenes.
He pintado trenes. He pintado bastantes trenes. En España, e incluso fuera de España. Es un grafiti en movimiento. Para mí, es una obra tuya que está circulando por la ciudad, que está haciendo un tour, que hace una línea dos o tres días.
¿Las multas son elevadas?
Sí. Algunos juicios he ganado y otros los he perdido. Si pintas un tren, a lo mejor Renfe alega que ese tren ha tenido que estar parado unos días. Los gastos derivados por haber estado parado los tienes que pagar tú y también el coste de los productos químicos para borrarlos y la mano de obra. Yo he pagado multas elevadas. De todo se aprende y al final te das cuenta de que así pierdes más de lo que ganas.
No lo digo por usted, pero los futuros vagones del metro de Málaga ¿peligran?
Yo diría que sí. Si yo he viajado a pintar vagones a Barcelona, a Madrid o a Lisboa, seguro que alguien vendrá a Málaga.
¿Ha viajado sólo para pintar?
Sí, muchas veces.
El tren, una pasión.
Yo me he criado en las vías de San Andrés y he visto miles de trenes circular. A veces cerrábamos los ojos para adivinar cuál era. Te quedas con el ruido de la aceleración, de la frenada, de la chispa del cable... Cada tren tiene un sonido diferente.
¿Hay algún tren especial?
En Lisboa hay un modelo que es igual al de Nueva York. Las paredes son plateadas y rugosas. Ese tren está muy cotizado en el mundo del grafiti. El tren de Nueva York es el tren por excelencia, porque allí empezó todo el movimiento. El de Lisboa tiene mucho valor porque es la réplica exacta del metro antiguo de Nueva York.










