VIVIR VERANO. ARTE

LA EXPOSICIÓN
¿Sorolla en La Habana? Sí. Castro explicaba ayer que la capital cubana puede presumir de ser uno de los grandes escaparates del pintor valenciano fuera de España. Incluso cuenta el museo habanero con una sala permanente dedicada a este autor. Ahora, 17 de sus lienzos viajan por España en la muestra 'Sorolla y sus contemporáneos', que ayer recaló en la Económica y en la Sala Italcable de la mano de la Fundación Unicaja.
María Amelia Castro ha reunido en este montaje medio centenar de piezas que ilustran «la encrucijada entre el romanticismo y las vanguardias que experimentó la pintura española entre finales del siglo XIX y principios del XX», en palabras de la comisaria de la exposición.
Para ello, la muestra enfrenta a Sorolla con algunos de sus contemporáneos. Autores como Santiago Rusiñol, Hermen Anglada, Julio Vila y, sobre todo, Ignacio Zuloaga. Del pintor vasco se presentan nueve obras, ejemplos de la corriente simbolista que surcó cierta pintura de la época.
Dos corrientes estéticas
Las piezas de Zuloaga ofrecen uno de los dos ejes sobre los que se organiza la exposición. Lo resumía ayer Castro: «La muestra enseña de una parte el simbolismo de autores como Zuloaga, frente al luminismo, cuyo máximo exponente es Sorolla. Son los polos sobre los que giraba la pintura española del cambio de siglo».
El espectador encontrará ese simbolismo en 'Paisaje de Antequera' (ca. 1923) de Zuloaga, 'Almendros en flor' de Rusiñol, o el cuadro de Juan Pablo Salinas 'Votos de novicias en el Renacimiento'. De otra parte, la luminosidad hay que buscarla en lienzos de Sorolla como 'Generalife, Granada' o 'Habitaciones de los Reyes Católicos en La Alhambra' (1910), así como en 'Vistas del malecón habanero' de Julio Vivas.
Las mismas coordenadas se repiten en la otra sede de la exposición. Por razones de espacio, las obras de mayor tamaño se exhiben en la sala de exposiciones de la Fundación Unicaja, conocida como Sala Italcable. Allí preside una de las paredes 'Niña', un óleo sobre lienzo firmado por Sorolla en 1904 que muestra a las claras ese «luminismo» al que se refería ayer María Amelia Castro.
Al lado de esa niña, el contrapunto fosco de Ignacio Zuloaga. Una serie de grandes retratos, entre los que cabe citar el del pintor Pablo Uranga (1905), 'Rosita' (1902-5), 'El banderillero llamado el Buñolero' o 'El palco' (1917).
Luces y sombras en una exposición 'cubana' que arranca su periplo andaluz. Como adelantó ayer el director de la Obra Social de Unicaja, Felipe Faraguna, de Málaga viajará a Cádiz y Almería. El Caribe y el Mediterráneo iluminados por Sorolla y sus compañeros de viaje.











