LA GRANIZADA

Es que la cosa está muy mala (risas). Lo que ha ocurrido es que nuestra economía ha tenido un crecimiento artificial en base a la burbuja inmobiliaria. Los intereses han estado a muy bajo coste, las cuotas de las hipotecas se han alargado hasta los 50 años...mucha gente se ha puesto a comprar casas y a endeudarse alegremente. Y claro, ahora el mercado se está ajustando y lo estamos pagando. Aún así, no hay que ser pesimista. De todo se sale.
Y en casa de María Huelin, ¿hay crisis? ¿O pasapalabra como Zapatero?
Vamos a ver. Afortunadamente en mi casa somos gente con cabeza, que hemos ido quitándonos nuestra hipoteca, hay dos sueldos y no nos va mal. Pero tampoco es para tirar cohetes.
Ya, pero usted juega con ventaja porque es experta en consumo. Desvélenos la fórmula mágica contra las vacas flacas.
No hay fórmulas mágicas. El secreto está en no gastar por encima de las posibilidades de uno. No pedir créditos personales, ir al super con una lista previa, no llevarse a los niños de compras...
Ni ir con hambre al mercado.
(Risas) Eso lo sabes porque yo te lo he dicho mil veces. No obstante, aunque sea fácil decirlo, lo cierto es que yo soy la primera que cuando tengo un mal día caigo. Y digo '¿Uy! Esta camisa me favorece mucho', y al final me la compro aunque no me haga falta.
Porque el consumo es como un bálsamo, una especie de ansiolítico. No hay nada como quemar la VISA para desahogarse.
Sí, pero es un arma de doble filo. Al principio satisfacer ese impulso te gratifica, pero luego llega el cargo de conciencia. Curar la ansiedad así es un error.
¿Y usted ha caído en ese error?
Sólo caigo si puedo. Y eso es lo que hay que transmitirle al consumidor, que gaste con prudencia. Además, te digo una cosa, no hace falta llevar ropa de marca ni tirar la casa por la ventana. Si una tiene un poco de gracia puede ir divina sin gasta mucho.
¿Y qué reina en su armario?, ¿Adolfo Domínguez, Amancio Ortega o los trapillos del mercadillo?
Yo mezclo.Y por supuesto voy al mercadillo, aunque también tengo cosas buenas. Me combino en función de mis posibilidades.
Concluyendo, ¿es consumista?
Mira, yo diría que no, porque gasto sólo lo que puedo. Pero cualquier persona que me conozca si te digo que no lo soy no se lo va a creer. A ver, tu me estás viendo: el anillo que no me falte, los pendientes, el collar, los zapatos, el bolso...todo a juego. Y normalmente tengo accesorios por colores para todas las ropas. Soy una mujer muy muy presumida. Para ir a comprar me pongo el rabillo del ojo. Y luego las cremas. No sirven para nada, pero nada más que por el efecto placebo...Hay que sacarse partido a lo que cada uno tiene. A mi sólo me importa estar yo satisfecha. Me importa un pito lo que la gente piense de mi. Por eso creo que irradio optimismo.
¿Su último capricho confesable?
Unos zapatos de Pura López en morado. Me las ingenio para ponérmelos con todo. Tras ellos me compré otros de 18 euros para equilibrar, que también son muy graciosos. ¿Míralos! -se los señala- Insisto que el truco es no perder la cabeza. No me muero si no tengo unos Manolo Blahnik o unos Jimmy Choo. Los de 18 euros son igual de monos.
La ama de casa ha cambiado el delantal por la calculadora. ¿Hoy día hay tantas economistas anónimas!
Eso es lo que pasa, que como cuesta tanto trabajo llegar a fin de mes...Para hacer una buena cesta de la compra hay que aprovechar los céntimos al milímetros. A veces no se valora su papel, pero el ama de casa es administradora, enfermera, modista...La valoración de la sociedad de estas mujeres es muy desagradecida, porque al final se las ve como a unas marujas.
¿Qué es más difícil, llegar a fin de mes o hacer un sudoku?
¿Uy! Para mi que no lo practico, hacer sudokus. Aunque hay familias para quienes la cuesta de enero dura todo el año.
Usted es un prototipo de mujer orquesta. ¿Nunca se queda sin batería?
¿Claro! Al final del día llego con las pilas totalmente descargadas y tengo que dormir para recargarlas. Normalmente empiezo mi jornada a las 6.30, aunque muchas mañanas me levanto a las 5.30 a leer o a revisar cosas. Luego voy al gimnasio, llevo a los niños al colegio, me voy al despacho, al juzgado si tengo algo o a la asociación. Y suma y sigue: al mediodía recojo al niño y sigo trabajando en casa hasta las 19.30. Como hago tantas cosas, a las diez de la noche caigo muerta. Eso sí, confieso que soy mujer orquesta gracias a que tengo un gran apoyo de mi marido, que en ciertos aspectos es más marujón que yo.
A su mesa llegan cientos de reclamaciones, ¿cuál es la más surrealista que ha pasado por sus manos?
Vemos de todo. Recuerdo uno que compró una perra creyendo que era un perro. El tío tenía tanto morro que vino porque quería que le indemnizaran pero decía que se quedaba con el animal porque le había cogido cariño. En esto hay mucha picaresca. Luego nos vino otro quejándose de que se le había roto un chubasquero. Cuando yo vi la prenda y vi al señor, que era una torre de madera de dos metros, le dije que se lo pusiera. Se había comprado uno que no era de su talla. El consumidor no siempre tiene la razón.
En materia de consumo, ¿el malagueño es conformista o guerrero?
Cada vez es más guerrero, está más formado y defiende más sus derechos. El nivel de reclamaciones en Málaga va a más.
Por cierto, ¿ha picado en rebajas?
Te voy a decir la verdad: he picado hoy mientras te esperaba, así que la culpable eres tu.
Vaya. Ahora me voy a sentir culpable. ¿Y qué ha comprado? Si se puede saber.
Nada, han sido siete euros en una camisetilla rosa que me va muy bien... Verás es que esta semana que viene me voy a la Expo a una tribuna del agua y estoy horrorizada. De moderador tengo a un griego, a un lado a un francés y al otro...
¿Eso parece un chiste!
Totalmente. Y yo pienso: ¿Yo qué hago allí? Me preparo las cosas, me las estudio... pero tengo vértigo.
¿Y cómo lo afronta?
No hay receta, nada más que valor y al toro. Leer mucho y prepararse. A veces me dan ataques de pánico durante cinco segundo aunque la suerte es que nadie se da cuenta. Eso sí, hay que arriesgarse y avanzar. Siempre avanzar. ¿ Tú sabes lo contenta que estoy yo con mis 42 años? Estoy encantada
Ni crisis de los 40 ni nada...
¿Una porra de crisis! Dicen que la mujer con 40 años se vuelve invisible, eso es mentira. Aunque suene prepotente yo estoy encantad.
Ahora en verano, cuando desconecta ¿qué hace?
Me encanta leer. Devoro todo lo que cae en mis manos. También me gusta ir al gimnasio todas las mañanas, nadar -el único rato del día donde estoy callada- dedicarle tiempo a mi familia y cuidar a mis amigas.
¿Y de gastar nada de nada! ¿eh?
No, no. Te lo juro (risas).Ya no pico más en rebajas. He cerrado el grifo.










