LAS CLAVES
La confesión tiene lugar a micrófono cerrado, sin grabadoras de por medio. Oficialmente, ningún empleado de banca se atreve a reconocer que el grifo de las hipotecas se está cerrando. Sin embargo, desde el anonimato, admiten que se han endurecido «sustancialmente» los requisitos para conceder un préstamo y que ya no interesa dar dinero, sino captarlo a través de productos de ahorro. «La diferencia es que ya no se otorgan créditos a la ligera. Se siguen dando, pero sólo a personas con solvencia muy clara. Con el nuevo escenario, ninguna sucursal quiere pillarse los dedos», explica el subdirector de una entidad malagueña.
La responsable de otra conocida oficina subraya sus palabras: «El sector se ha puesto en jaque por el repunte de la morosidad. Actualmente ningún banco da el 100% del valor del piso, como se hacía antes, por lo que para firmar hay que tener ahorrado al menos un 20% del coste de la operación», relata. Y ahí no acaban los obstáculos. «Ahora, estamos exigiendo más avales, como puede ser la hipoteca de otra casa, lo que exige implicar a terceras personas. El objetivo es conseguir las máximas garantías posibles», agrega otro profesional del sector, que pide que no se cite su nombre.
Comité de riesgos
Al respecto, Ángel Yagüe -coordinador del Instituto Andaluz de Estudios Financieros- asegura que en cuanto la operación supera un determinado nivel, las entidades las someten al examen de un comité de riesgos. «La extrema dificultad de muchos bancos y cajas para obtener liquidez en los mercados interbancarios está haciendo que las gestiones se miren con lupa», esgrime.
Y añade otro argumento: la rebaja de las tasaciones. «Éstas están cayendo en picado, por lo que si la garantía de reembolso de un préstamo decrece, también bajan las posibilidades de obtenerlo. Es más, ya esta garantía patrimonial no es suficiente. Si as compañías dudan de que se les pueda devolver el dinero aunque sea mínimamente, dirán 'no' a la operación», puntualiza.
Las causas que explican que la concesión de un crédito se haya convertido en una auténtica carrera de obstáculos son diversas. Hasta hace algo más de un año la banca estaba inmersa en una vorágine de fuertes crecimientos del negocio hipotecario, con tasas superiores al 25%. Sin embargo, desde el pasado ejercicio este ritmo se frenó en seco. En febrero, el índice de incremento se quedó a nivel nacional en un 13% -la mitad que un año antes.
En Málaga, la situación fue más crítica aún, con un descenso acusado del 41,9%. A tenor del Instituto Nacional de Estadística en marzo se rubricaron en la provincia 2.780 hipotecas de viviendas, frente a las 4.786 constituidas durante el mismo mes de 2007.
La tasa de morosidad -que aunque sigue en niveles bajos va en aumento- es uno de los factores están contribuyendo a tejer este descenso. En abril el indicador subió por décimo mes consecutivo hasta situarse en el 1,302%, el nivel más alto en ocho años.
El euríbor, por las nubes
Los continuos repuntes del euríbor -la referencia más usada para calcular las hipotecas- es otra de las piezas de este caleidoscopio. El índice cerrará en junio según las previsiones en el 5,3%, el nivel más alto desde su creación en 1999, lo que vuelve a complicar las cuentas de quienes pretenden acceder a un préstamo. En lo que va de junio, el euríbor ronda ya en el 5,321%. De confirmarse a final de mes, este porcentaje elevaría una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años 69,33 euros más al mes y 831,96 euros al año. En el último lustro, la cuota anual ya se ha encarecido en 2.170 euros.
Las complicaciones añadidas por el crecimiento de este indicador está propiciando que los bancos revisen más a fondo la capacidad de endeudamiento de las familias. Así lo constata el presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, Cayetano Rengel, quien lamenta que muchas casas se estén dejando sin vender por la negativa de las entidades, «que están denegando créditos de forma abrumadora», critica.







