Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Málaga

DÍA DEL ORGULLO GLTB. LAS MUJERES SALEN DEL ARMARIO
Las lesbianas se dejan ver
Ocupar el espacio que por derecho les pertenece. Reconocerse y aceptarse. Romper tópicos y sonreír. Mujeres homosexuales luchan por hacerse visibles y asumen una batalla que no es fácil
22.06.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Las lesbianas se dejan ver
REIVINDICACIÓN. La visibilidad de las lesbianas es el leifmotiv elegido este año para celebrar el Día del Orgullo GLTB. / ÁLVARO CABRERA
En torno a la mesa se sientan nueve mujeres. Unas son altas, otras bajas. Algunas llevan el pelo corto, otras lucen medias melenas y hay quien se lo ha dejado hasta la cintura. Hay mujeres con escote, mujeres con camiseta, pintadas y sin pintar; rubias, castañas, morenas. Si tuvieran que elegir plato, algunas no dudarían en pedir carne, mientras otras optarían por pescado.

Esta introducción podría resultar absurda de no ser porque uno de los tópicos que más detestan es el que se empeña en decir que todas las lesbianas son iguales: tirando a pinta de camioneras; dispuestas a lanzarse sobre cualquier otra mujer, como si hubieran perdido el gusto y el derecho a la elección y abocadas a una orientación sexual que todavía muchos achacan a que no se han tropezado aún con un hombre de verdad. Increíble pero cierto: si hay algo por lo que todas y cada una de estas nueve mujeres afirman haber pasado es por tener que soportar al heterosexual de turno dispuesto a 'reconvertirlas', a salvarlas o, en su defecto, a montar un trío.

«Nos tenemos que ir a locales de ambiente, porque si no tienes que soportar miradas, comentarios y falta de respeto. ¿A qué pareja heterosexual le proponen una cama redonda porque se estén besando en un bar?», dice Nur María Mir, responsable del área de Educación de Ojalá, asociación de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales (GLTB).

Invisible

«A mí hasta me lo dice mi madre. Dice que lo que me pasa es que todavía no he dado con el hombre adecuado. Antes de enterarse éramos uña y carne y ahora no nos damos ni un beso». Quien habla es una de las pocas nueve mujeres de la mesa que se presenta como 'invisible', lo que significa que ni su nombre ni su cara pueden aparecer aquí, porque aunque en su casa lo saben, no lo aceptan, y porque teme no poder dedicarse a la profesión elegida si se declara públicamente lesbiana. Y ello, a pesar de llevar con su pareja seis años y de decir, con razón, que le parece una injusticia no poder ir con su chica a las bodas familiares, «cuando mis primos llevan a novias de hace dos noches».

'Por la visibilidad de las lesbianas'. Ese es el leimotiv sobre el que pivota este año el Día Internacional del Orgullo Gay, Lésbico, Transexual y Bisexual (GLTB) que se celebra en toda España el 28 de junio, y por eso, casi todas las mujeres que hablan en torno a la mesa están dispuestas a dar la cara, que es lo mismo que ocupar de una vez por todas el espacio que por derecho les corresponde.

«Valor, valor valor. ¿Hay que tener valor!», contesta Pepa Bolivar, que se niega en redondo tener que ir a un bar de ambiente para poder besar a su mujer. Ella le echó más valor que el Guerra cuando hace cinco años rompió un matrimonio de 23, dejó su empresa, su casa y su ciudad y se fue a vivir con Malú Pérez, la mujer de su vida que llevaba toda la vida metida en el armario, y que al salir de la mano de Pepa, sintió muchos dedos señalando: «En mi trabajo, de repente, perdí toda la credibilidad. Pasé de estar considerada una persona ejemplar a ser de lo peor», dice esta mujer, que vive en Bilbao y que pasa los veranos en la Costa del Sol donde, junto a Pepa, se vio obligada un día a denunciar por injurias al presidente de la comunidad de vecinos de una urbanización de Torremolinos, después de que les escupiera todo tipo de improperios tras verlas darse un beso en la piscina.

La noticia

«A mamá le gusta una mujer y se va a vivir con ella». Así dice Pepa que le dio la noticia a sus hijas, que entonces tenían 14 y 19 años. «Ellas me dijeron que querían conocerla y yo se la presenté». La acogida también fue fantástica por parte del padre octogenario de Malú, que ahora vive con ellas y que le dio las gracias a Pepa por haberle devuelto la sonrisa a su hija. El calor del entorno próximo contrastó no obstante con las agresiones de los de fuera, y por eso aún tendrían que ver la barra del bar que regentaban pintada con la palabra 'tortilleras' y soportar la rotura de cristales de las ventanas de su casa. «Aún soportamos muchas cosas, pero yo paseo de la mano de mi chica loca de contenta», afirma Pepa.

Ella supo que le gustaban las mujeres cuando llevaba media vida con un hombre. A Malú, en cambio, le costó asumirlo y se hizo visible después de permanecer escondida décadas. Por su parte, María José Cascajo, que trabaja en el Ayuntamiento de Torremolinos y es propietaria de Café El Atrio, bar de ambiente de la localidad, afirma que jamás ha dudado sobre su orientación sexual, y que nunca la ha ocultado: «Para mí, ocultarse responde a una cuestión de cobardía. Es más cómodo seguir el rollo y evitar preguntas», mantiene. No obstante sí reconoce que el miedo está más que justificado: «Es cierto que hay que superar muchas cosas. Eres mujer y lesbiana y en esta sociedad eso sigue siendo un doble estigma».

«Vivimos en una sociedad patriarcal que no puede entender cómo se puede vivir una vida sin un hombre por medio», afirma Nur María Mir, que al recordar el momento más duro que ha vivido se retrotrae a un paseo invernal por la playa, en compañía de su pareja: «Era enero, así que íbamos tapadas hasta el cuello. Nos dimos un beso, y un hombre que estaba viéndonos empezó a masturbarse delante nuestra».

La responsable del área de Educación de Ojalá explica así por qué, a pesar de tenerlo claro desde muy pequeña, no lo dijo públicamente hasta los 20 años: «Ves a tu alrededor tanta lesbofobia, tantos comentarios despectivos que el miedo al rechazo es lógico, porque piensas que si dices algo, te decapitan. La sociedad te hace ver que eso no es normal, y por eso te asaltan las dudas y el miedo. Yo tenía muy claro lo que sentía, y vivía un gran conflicto por no poder expresarlo». Tanto que cuando quiso contárselo a sus amigas más cercanas, dio tantas vueltas que las asustó. «Cuando por fin lo dije, me contestaron: ¿Ah! ¿pero era eso? Menos mal, creíamos que tenías cáncer».

Hoy es tajante a la hora de argumentar la necesidad de que las mujeres lesbianas se hagan visibles: «Hay mucha lesbofobia, pero somos nosotras las que tenemos que cambiar eso aceptándonos, reconociéndonos y ocupando nuestro lugar sin miedo». Para Nur, «la sexualidad es intrínseca a la persona, y si reniegas de ella, reniegas de ti misma», por eso no es partidaria de la teoría del 'paso a paso': «Hay que decir que hasta aquí hemos llegado y reclamar nuestro espacio de forma contundente».

Desinformación

La invisibilidad acarrea ocultación, y la ocultación es caldo de cultivo para la falta de información. En la mesa son bastantes las que afirman haberse topado con ginecólogos a los que les han tenido que pedir con contundencia una citología: «Aún hay quien considera que como no hay penetración no hay riesgo», afirman. Eso mismo ocurre con enfermedades tales como el VIH/Sida: «Creen que como no hay penetración, no hay riesgo de infección; y hay que recordar que el flujo vaginal es uno de los medios de transmisión», añade Malú.

No obstante algo se mueve. De hecho, hace sólo uno dos años, la dificultad para encontrar mujeres lesbianas que dieran la cara en un medio de comunicación era una misión difícil. Ellas dicen que la inclusión de lesbianas en series está sirviendo para que muchas chicas jóvenes empiecen a tener algún que otro referente, aunque consideran que los modelos son aún insuficientes. Todavía no ha salido el equivalente en mujer a un Boris Izaguirre o a un Jesús Vázquez. «Tampoco salen a la luz políticas, artistas o cantantes lesbianas, que las hay. Eso es muy necesario», afirma Nur.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Busco trabajo

Primer empleo

Buscar
Vocento
SarenetRSS