Mayor comodidad
Carmen también reconoce que ha ganado tiempo para estar con su familia. «Antes, esperaba al fin de semana para ir con mi marido a una gran superficie y hacer la compra grande, pero ese tiempo lo perdíamos para pasear, ir al cine o estar con nuestros hijos», indica. Ahora, sólo tienen que estar en el domicilio en el momento que les indican en el supermercado para que traigan el reparto a casa.
Sin embargo, reconoce que prefiere comprar la fruta, la carne y sobre todo el pescado de la forma tradicional. «Lo de Internet está muy bien para productos de limpieza o que tienen marcas y puedes fiarte de ellas, pero el pescado prefiero tenerlo delante para saber si está fresco o no, lo mismo que con la fruta; además, no me fío de que llegue en buen estado con el reparto, siempre pienso que va a llegar llena de golpes».
Calidad de vida
Susana Ruiz asegura que la compra 'on-line' ha sido un alivio para su familia. Tanto ella como su pareja trabajan durante todo el día y apenas tienen tiempo para ir al supermercado. Y cuando lo tienen, prefieren pasarlo con su hija pequeña antes que esperar la cola para pagar en la caja. Lo que lleva peor es el recargo que hay que pagar por hacer la compra por Internet. «Si las cadenas quieren apostar de verdad por este servicio, tendría que costar lo mismo que el reparto a domicilio si lo haces desde la tienda, no dos o tres euros más», afirma. Una demanda común a muchos consumidores que apuestan por la tecnología.










