El conjunto de la obra de Torroja recibió el reconocimiento generalizado de los más prestigiosos arquitectos e ingenieros de su época, tanto nacionales como extranjeros, pero, en particular, merecieron tratamiento específico en revistas internacionales especializadas algunas de las cubiertas laminares más atrevidas y características de su época de plenitud creadora: la del Mercado de Algeciras y las de las tribunas del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid. Nada puedo añadir a lo publicado por los autores La obra de Eduardo Torroja que consideran al Mercado de Algeciras como 'una de las obras más características del autor', a la que dedican más de diez páginas en las que descubren con todo detalle sus peculiaridades y sus méritos técnicos y artísticos.
Sí quiero decir, para los interesados, algo más sobre la historia de la ejecución del proyecto. La construcción del Mercado en su Plaza, fue acordada en agosto de 1933 - fruto del clamor popular que rechazó el traslado al edificio construido a tal fin en la Huerta del Ancla, hoy Instituto Ventura Morón; en enero de 1934 se presentó el proyecto a los técnicos municipales y en junio del mismo año fue aprobado por la corporación; a finales de agosto de 1935 el edificio estaba terminado y el Ayuntamiento acordaba convocar concurso para la construcción de los puestos interiores; un año después se terminó de pintar el Mercado y la Comisión Gestora, nombrada por las autoridades militares golpistas para el gobierno de la ciudad, requería a los comerciantes para que ocupasen los puestos que se les habían asignado y pagasen los correspondientes arbitrios.
Por último, otra vez en agosto, ahora del año 1939, la Gestora acordó por unanimidad recibir el Mercado, incorporando así, formalmente, al patrimonio arquitectónico colectivo una edificación sin parangón que ha hecho que el nombre de nuestra ciudad figure para siempre en los anales de la historia del arte universal.











