Como pintora, expuso en 2006 en la colectiva 'Lab Life', en el Museo Municipal y participó el pasado año en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Almería. Ahora, como escritora, ha visto reconocido su debut en la poesía, 'De cómo descubrí que seguía viva', con el I Premio de Poesía Joven Pablo García Baena, que ganó ex aequo con la gijonense Sofía Castañón y su 'Últimas cartas a Kansas'. Ambos han sido publicados por La Bella Varsovia y se presentan hoy en la Feria del Libro de Málaga.
Como ella define, se trata de una obra «intimista», basada en la experiencia personal. Tanto la más reciente como la de hace unos años. Porque esta joven de 24 años escribe desde los quince. Lo hace «con libertad y sin prejuicios». Porque es consciente de que, una vez a la luz, la poesía es algo «autónomo» que queda a expensas de la interpretación del lector.
Antes y después
En el caso de 'De cómo descubrí que seguía viva', Ros 'borra' el salto temporal con dos divisiones: los poemas de creación reciente, reunidos en 'Big crunch', y los más antiguos. Pero todos los entiende como algo «arriesgado».
Precisamente, ese fue uno de los aspectos más valorados por el jurado del premio, que destacó el hecho de estar «escrito desde un uso apropiado de la imaginería científica, y también personal, propio y sensual». Ahora, Rosa no puede evitar sentir «prisa por ver el siguiente proyecto».








