En su informe, que este año coincide con la conmemoración del 60º aniversario de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, AI documenta, país a país, las prácticas que considera «motivo de preocupación» y destaca los casos de personas concretas que han padecido prácticas cuando menos sospechosas. La denuncia de Amnistía se produce una semana después de la aprobación por el Parlamento vasco de una resolución en la que acusa al Gobierno central de no tomar medidas para evitar el maltrato a los detenidos, iniciativa que provocó el rechazo de los principales partidos.
Amnistía destaca que en España, entre enero y diciembre de 2007, los informes sobre torturas «por agentes encargados de hacer cumplir la ley seguían estando extendidos». Esta organización, que para preservar su imparcialidad no percibe fondos ni donaciones de ningún gobierno o partido, asegura que «ni los organismos a los que pertenecían los agentes (denunciados) ni las autoridades judiciales investigaron tales casos con arreglo a las normas internacionales, lo que en la práctica dio lugar a situaciones de impunidad».
Como ejemplos, AI señala las denuncias de tortura presentadas en 2007 por personas detenidas un año antes por cargos relacionados con el terrorismo de ETA. Durante la investigación, detalla el informe, algunas de ellas contaron al juez de instrucción «que habían sufrido torturas y otros malos tratos a manos de agentes de la Guardia Civil mientras estaban recluidas en régimen de incomunicación».
Vejaciones
Pese a la promesa gubernamental de aclarar lo sucedido, AI denuncia que «al final del año no se tenía conocimiento de que se hubiera realizado una investigación criminal sobre tales denuncias».
Ruiz-Jiménez lamentó que en España «persiste cierta negativa a reconocer los casos de tortura y afrontarlos de una manera decidida». Itziar Ruiz-Giménez, que también denunció la última «campaña de amenazas y atentados» de ETA, resaltó que a veces quienes denuncian malos tratos deben afrontar «obstáculos» que dificultan la investigación, entre los que citó «informes médicos incompletos», «intimidación» y «amenazas» de las fuerzas del orden. Algunos inmigrantes, aseguró, fueron amenazados con la expulsión si daban a conocer las vejaciones sufridas.







