Los registradores, que celebran estos días en Valencia su Congreso Internacional, afirman como actores próximos a la realidad que los mayores problemas están aún por venir. Y es que la actual Ley Concursal -a la que en lo que va de año se han acogido 66 familias españolas, un 230% más que hace un año- no está pensada para los problemas domésticos.
La solución podría pasar por dar un plazo de cuatro o cinco años a quienes, siempre de buena fe, se hubieran visto atrapados por el derrumbe del mercado inmobiliario. Un tiempo, explicó el experto, durante el cual podrían -incluso con alguna rebaja- pagar sus deudas.






