
Por descontado que la película es una especie de spot que recorre con sus personajes los lugares más turísticos de la capital catalana (el parque Güell, la Sagrada Familia, el Tibidabo, las Ramblas, el barrio gótico, la arquitectura de Gaudí, los restaurantes de lujo, las terrazas callejeras, el buen vino...), pero Allen ha sabido utilizarlos para contar una historia de un 'menage a trois', que en un determinado momento lo es a cuatro, narrada con una voz en off, en el que la palabra 'Barcelona' es la que más suena, y con escenas ingeniosas y divertidas.
Además, también Oviedo y Avilés aparecen en el filme, por exigencias del guión, ya que, sin aparente justificación, los personajes se trasladan un fin de semana a Asturias. Cuenta con una espléndida banda sonora en el que el tema 'Entre dos aguas' de Paco de Lucía está muy presente, así como los temas 'Asturias' y 'Granada', de Isaac Albéniz, y la canción 'Barcelona', de Giulia y Los Tellarini, que abre y cierra el filme. Y la fotografía de Javier Aguirresarobe es luminosa y brillante.
En la cinta, Vicky es Rebeca Hall y Cristina, Scarlett Johansson, dos turistas estadounidenses que llegan a Barcelona para pasar un mes de vacaciones. En una exposición conocerán a un pintor llamado Juan Antonio (Javier Bardem), un hombre de exuberante sexualidad y vida libre cuya relación con su ex esposa, María Elena (Penélope Cruz), enturbia el ambiente.
El pintor invita a pasar un fin de semana en Oviedo a las dos turistas. Les sugiere un 'menage a trois', a lo que Vicky, a punto de casarse, se opone, pero Cristina, mucho más osada, acepta el reto. Será en Oviedo donde Juan Antonio seducirá a Vicky, mientras Cristina permanece enferma en el hotel. De regreso a Barcelona, las cosas parecen volver a su cauce. El pintor inicia una relación con Cristina y el novio de Vicky llega de Nueva York para casarse con ella. Pero la aparición de María Elena complicará las cosas.
'Vicky Cristina Barcelona' es una película 'menor' dentro de la filmografía de Woody Allen, pero muy ingeniosa, un divertimento con estupendas interpretaciones, en especial de Cruz, el personaje más trágico de la historia.
En general, la película fue muy bien acogida en Cannes, y el público se rió incluso con escenas que, desde una óptica española, resultan bastante cotidianas, como la primera aparición de Javier Bardem, sin que el personaje haga nada especial. El que los personajes de Bardem y Penélope tengan que hablar en inglés, incluso cuando están solos es convertido en un chiste por Allen.
A la prevista ausencia de Javier Bardem en el estreno de Cannes se sumó a última hora también la de Scarlett Johansson, por lo que Allen accedió a una multitudinaria conferencia de prensa flanqueado únicamente por Rebeca Hall y Penélope Cruz. «Scarlett tenía un problema de calendario y Javier un problema de familia», indicó Allen en el momento de justificar las ausencias.
Bardem, un artista
Woody Allen explicó que la vida real no tiene que ser como una película: «Si en la vida real no se ha encontrado solución a la vida de pareja, sería muy difícil una relación a tres». Para el director norteamericano, la característica del personaje de Bardem es que es un artista. «Los artistas tienen una visión amplia de la vida y de las relaciones», reconoció.
Penélope Cruz dijo de Allen que es una persona «que respeta mucho el método de trabajo de cada actor». La actriz, que definió su personaje como «una insatisfecha crónica, una mujer muy pasional, con mucha emoción y mucho sentimiento», recordó que con Javier Bardem «improvisamos mucho. Pasábamos del inglés al español y del español al inglés, y Woody Allen nos lo permitió». Rebecca Hall, por su parte, recordó ser inglesa, «pero Allen me pidió que tuviera un acento americano canadiense».
Interrogado sobre la razón por la que eligió Barcelona como escenario de este filme, el cineasta aseguró que Barcelona «es la ciudad española que más me gusta. Es cosmopolita y alegre. Me ofrecieron rodar allí y rápidamente se llegó a un acuerdo económico».
A preguntas de un periodista británico sobre su opinión en torno a que el Estado español le haya dado un millón de euros para que rodase en Barcelona y que esa cantidad se le negase a otros realizadores españoles, Allen advirtió de que no conocía «el tema». «No sé la financiación del filme. Pero ningún director español ha venido a quejarse», apuntó. También una periodista de Kazajistán le sugirió por qué no rodaba allí: «No conozco Kazajistán, pero si hay buenos actores y un productor interesado, no tendré demasiados problemas».
Y contó una anécdota: «Hace años visité Rusia, y fui a la antigua Leningrado. A la media hora de estar en la ciudad, acudí a la agencia de viajes del hotel para que me buscasen un vuelo a cualquier sitio. Quería salir de allí. No me gustaba nada. Es muy difícil, por mucho dinero que me ofrezcan, que vaya a rodar a Rusia».
Woody Allen acaparó la atención del día en Cannes, pero no fue la única propuesta. Siguiendo la tónica de agrupar las películas por temas, la jornada fue la de las grandes urbes. Así, frente a 'Vicky Cristina Barcelona', el festival presentó en competición la cinta brasileña 'Linha de passe', dirigida por Walter Salles y Daniela Thomas, ambientada en Sao Paulo, que funciona como un personaje más.
Una mirada a las favelas
Pero los directores sacan aquí las favelas, lo peor de la ciudad, a través de la historia de cuatro hermanos de diferentes edades cuya madre, que vive en una de las zonas más deprimidas de la ciudad, espera un quinto hijo. De estos jóvenes, uno es un apasionado por el fútbol y hace todo lo posible por ser escogido para jugar en alguna competición del barrio; otro es delincuente y el más pequeño se pasa la vida en un autobús urbano, viviendo y durmiendo en él, con permiso del conductor.
Es una película muy previsible, sin que levante demasiadas pasiones, lejos de otros éxitos de Salles como 'Estación Central de Brasil', que sobre todo es una denuncia de las condiciones de vida en una ciudad infrahumana en un contexto de gran pobreza.











