LOS FALLECIDOS
«Me duele el alma. Os juro que mi dolor es sincero, mis ojos se inundan desde los adentros, mi corazón llora de pena, de dolor y rabia». Así se expresa el secretario provincial del citado colectivo Antonio Gaspar Jurado.
Por su parte, la delegada en Málaga de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ester Aguayo, informó anoche de que 64 personas vinculadas con Málaga -nacidas o residentes en esta provincia- han sido víctimas de la barbarie etarra, de ellas 36 son guardias civiles.
El padre de Ester Aguayo, guardia civil, fue tiroteado en 1984 mientras registraba un piso franco en Hernani. Recibió doce impactos de bala y se arrojó desde una tercera planta para huir de aquel infierno. Afortunadamente, salvó la vida. «Está vivo. Es un milagro», dijo. Explicó que en esos momentos es muy importante la ayuda del entorno familiar de la víctima. «La primera reacción es que no te lo crees, piensa que se han equivocado de persona, pero luego lo vas asumiendo en un estado de 'shock'», manifestó la delegada en Málaga de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Su experiencia le hace afirmar que con el tiempo «llegas a perdonar, pero no lo olvidas nunca», subrayó en la concentración celebrada anoche en Málaga.








