
Marina Lusquiños, una de las alumnas que ha participado en el curso de 'Resolución de conflictos y mediación en centros escolares', organizado por el Servicio de Educación del Área de Cultura, afirma que con la puesta en práctica de las herramientas que profesores especializados han puesto a su alcance, los resultados son más positivos. «Ahora sé qué hacer cuando dos estudiantes se pelean y en lugar de apuntarlo en un parte o que sean expulsados, hacemos que elijan un mediador para dialogar sobre el conflicto y aclararlo», comenta.
Tras el curso de veintiuna horas, en los treinta centros participantes se han realizado sesiones de seguimiento con los escolares para diagnosticar la aplicación de la mediación. Los conocimientos adquiridos durante esta experiencia no quedan en el olvido. «Después de tres meses seguimos empleándolos», comenta Marina. Y hasta cruzan las paredes del recinto escolar. «Resulta muy útil en el colegio, pero lo más positivo es que lo que hemos aprendido se puede aplicar a la vida personal», explica Sergio Martín, otro de los alumnos que ha recibido formación sobre mediación. Además de aprender mediante teoría que es la mediación, han puesto en práctica los conocimientos y los resultados han sido muy gratificantes. Belén Carrión está convencida de que la convivencia ha mejorado con estos pequeños trucos: «Ahora nos llevamos mucho mejor».
En total, 141 estudiantes de ESO de la ciudad recibieron ayer un diploma en el Centro de Arte Contemporáneo por su participación en el curso, que ha conseguido que los propios alumnos sepan desenvolverse en estas circunstancias conflictivas y resuelvan sus problemas desde perspectivas positivas y constructivas. El delegado municipal de Cultura y Educación, Miguel Briones, fue el encargado de la entrega.











