
El primero de los hoteles que colgó el cartel de 'no hay habitaciones' e incluso mantiene una lista de espera por cubrir cualquier baja que pudiera ocasionarse en las reservas fue el Melilla Puerto, a pesar de que cuenta con el mayor número de habitaciones -140- y una categoría y precio superior al resto de sus competidores. Al establecimiento de cuatro estrellas le siguen el hotel Rusadir, el Ánfora y el Nacional, donde no es posible encontrar una habitación libre entre el 30 de abril y el 3 de mayo, y el Parador de la ciudad que, si bien está completo para los días 2 y 3 de mayo, aún mantiene alguna plaza libre para las dos primeras jornadas del puente que, calculan, se cubrirán en breve.
No obstante, y a pesar de este buen resultado, tanto gerentes como responsables comerciales de los cinco establecimientos hoteleros de la ciudad encuentran una explicación para justificar este positivo resultado, que nada tiene que ver con la consolidación de Melilla como destino turístico de primer orden. Así, el hecho de que coincidan en fechas la celebración del Enduro Ciudad de Melilla y el Campeonato Nacional de Ajedrez de Selecciones Autonómicas es el verdadero causante de la alta ocupación, y no el hecho de que aumente el turismo, algo que aseguran desde alguno de estos hoteles que es un fenómeno que «no existe en Melilla», hasta el punto de destacar que los visitantes que se acercan hasta la ciudad «no vienen buscando el sol o la playa», como ocurre en otros muchos lugares del litoral mediterráneo español, «ni tiene un marcado carácter vacacional».
Y los datos avalan esta situación. Así, desde el hotel Melilla Puerto se informa que «más del 50 por ciento de las reservas» que tienen registradas guardan relación con el Enduro o el certamen ajedrecístico, tal y como ocurre también en el resto de establecimientos hoteleros del centro de la ciudad. A estos eventos, se une además dos fenómenos propios del mes de mayo -las celebración de bodas y primeras comuniones-, que también tiene una especial incidencia en el número de pernoctaciones. No en vano, medio centenar de habitaciones del establecimiento de cuatro estrellas están destinadas a familiares y amigos de una pareja que contrae matrimonio en esas fechas y los clientes del Parador tiene «un perfil más familiar» para asistir a diferentes celebraciones religiosas.









