Ese importante comercio internacional ha constituido generalmente su medio de dispersión; pero hace unos años vino de Egipto a España en palmeras importadas para su uso ornamental, y ya ha matado a varios miles de ejemplares de alto precio en Andalucía, y muchas más en toda España, y cada una era un cartel anunciador de nuestro clima cálido y atractivo para turistas nórdicos.
Seguí informando en unos diez artículos más mientras me desesperaba viendo que los insecticidas y la trituración de las afectadas (que son eficacísimos focos de contagio) no bastaban; pero acabo de vislumbrar un rayo de esperanza, porque en la V Biennale Europea delle Palme celebrada hace un mes en Sanremo (Italia), en la que he presentado una ponencia y escuchado muchas, contemplé algunas fotos de palmeras costasoleñas en franca recuperación, y después las he visto en directo.
La convicción generalizada de los más de trescientos profesionales de Italia, España, Francia, Grecia, Turquía y Estados Unidos allí concentrados consiste en que hay que utilizar la Lucha Integrada, añadiendo a esos dos métodos las inyecciones de pesticidas en el tronco, el uso de trampas, el control biológico mediante hongos o gusanos nematodos perjudiciales para el escarabajo, etc. Y hay que prescindir de cortar hojas verdes, porque el olor de sus cortes atrae a hembras que ponen allí los huevos.
En esa línea va lo realizado por una empresa andaluza en fincas privadas de nuestra costa, y con toda la cautela que los especialistas tenemos hasta que se comprueban definitivamente las cosas, creo fundamental poner a prueba esos atisbos de esperanza en zonas verdes públicas, para sacar conclusiones que ojalá sean favorables y generalizables.











