
Manuel Trujillo Temboury ya no vive en Málaga, sino en Madrid. Conoce a la perfección la historia de sus antepasados y desde hacía tiempo rondaba por su cabeza la idea de recuperar el contacto con sus familiares, allí donde estuvieran. «Yo soy hijo de María Rosa Temboury Alcázar y Francisco Trujillo Calzado, y nieto de Manuel Temboury Álvarez, que fue durante muchos años director del Bazar Temboury de la calle Larios. Viví en el número 6 de esta vía», relata.
En septiembre del pasado año se puso manos a la obra y, con la ayuda de varios familiares, ayer consiguió reunir en un hotel de la capital madrileña a 209 personas que comparten el mismo origen, fruto del matrimonio entre Pedro Temboury Higueret (nacido en Viellenave de Oloron, Francia, en 1852 y que se desplazó a Málaga en 1867) y María Saint-Paul. Algunos de los presentes llegaron desde París, Londres, Ecuador y Washington (EE. UU). Pero no son todos. Trujillo ha conseguido identificar a 691 descendientes. «Otros se han quedado en Puerto Rico, Japón... Los Temboury están por todos lados».
Cita en Madrid
Blanca García Temboury y su hijo Guillermo llegaron el viernes en el AVE desde Málaga, donde ya coincidieron con varios familiares. Se han colocado las pegatinas con sus nombres sobre el pecho y recorren el salón del hotel presentándose a primos y tíos tan lejanos como las ciudades de las que han llegado. «Es muy fuerte, es gente que hace mucho que no vemos y otros que ni siquiera conocemos, o que hemos oído hablar por nuestros padres. Somos más de 200, estamos emocionados», afirma.
Guillermo, de 14 años, trata de asimilar el enorme árbol genealógico que tiene ante sí: «Al principio me quedé sorprendido, pero me parece muy bonito recuperar el contacto con tanta gente de la familia».
Los Temboury ya tienen experiencia en este tipo de eventos: el último, hace diez años, se celebró en El Candado. Son las 15.00 horas y llega el momento de la gran foto de familia en las escaleras del hotel. Durante la comida, los participantes rememoran la historia de sus parientes, con la lectura de cartas y proyecciones de fotografías antiguas. Todos los invitados reciben un tríptico con su árbol genealógico y un listado con los componentes de la familia hasta la fecha. En la siguiente, serán muchos más.







