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Este recorte está haciendo mella en la caja registradora de muchos negocios de la provincia, como han confirmado a este periódico los representantes de gremios como el de peluqueros, taxistas, hosteleros, agentes de viaje, empresarios de gimnasios o comerciantes. Su impresión es unánime: todos subrayan que la coyuntura económica está frenando considerablemente sus ingresos. Según sus cálculos, las pérdidas superan ya el 20%.
Y es que la polvareda levantada por el huracán financiero está mermando la recaudación de miles de establecimientos malagueños, como está ocurriendo en las peluquerías y centros de estética. Gabriel Ramos González, presidente de la Asociación de Empresarios y Empresarias de Peluquerías de Málaga explica que el endeudamiento de las familias, está afectando «sobremanera» a su actividad. Como detalla, los servicios que más se están resintiendo son aquellos considerados 'de lujo' como masajes, maquillajes, bronceados, alisados especiales o extensiones. Respecto a los clásicos, como cortes , tintes o permanentes, este experto confirma que se siguen demandando, aunque con menor frecuencia. «Ahora, las clientas aguantan más tiempo antes de ponerse el color y, las que tiene maña, están tiñéndose en casa para ahorrar», comentan fuentes del sector.
Previsiones de cierres
A juicio de Ramos, Málaga tiene una oferta excesiva de peluquerías y centros de imagen personal lo que , unido al panorama económico actual, puede provocar a corto plazo el cierre de muchos de estos negocios. «De momento, lo que estamos haciendo es crear una serie de consejos para enseñar a nuestros asociados a minimizar esta situación», comenta el presidente del gremio.
La palabra crisis también planea estos días sobre los gimnasios malagueños. Así lo asegura el presidente de la Asociación profesional de fisioculturismo de la comunidad andaluza, Jose Guerrero, quien subraya que las matriculaciones en estos centros han descendido un 15% desde el verano pasado. «Estamos registrando un número de bajas importantes. Cada vez hay más gente que no puede pagar la cuota y se borra del gimnasio. A pesar de que estamos en un época fuerte, por la cercanía del verano, la actividad está decayendo», advierte.
La estampa se repite en el sector del taxi. Al respecto, el presidente de la Asociación Unificada Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat), Ángel de Mula, recuerda que coger uno de estos vehículos es un gasto superfluo y, por tanto, al primero que renuncian los hogares cuando las cuentas se descuadran. «Cuando no hay dinero, los malagueños descartan la opción del taxi y se van andando o en autobús, que es más barato. Esta realidad nos está afectando muchísimo. Ahora tenemos que echar muchas más horas para intentar recaudar lo de antes».
La cena, en casa
Dentro de los bares, la realidad no es más boyante. Igual que renuncian a coger un taxi, miles de malagueños se están viendo obligados a desayunar en casa y evitar las salidas a restaurantes. El presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Málaga (Aehma), Rafael Prado, admite que están arrastrando «pérdidas considerables» del 25% desde Navidad. Según Prado, los clientes suelen recortar más las salidas de lunes a viernes y durante los días de final de mes. Pero no sólo hay más mesas vacías. Como constatan los hosteleros, además de salir menos, los malagueños que lo hacen cada vez se miran más a la hora de pedir. «Se nota que repasan más la carta y se van a lo más barato», bromea el encargado de Sal Gorda, Salvador Rivas.
Los bares de copas tampoco se libran de este efecto dominó. Juan Rambla, coordinador de salas de fiesta y discotecas de Aehma, cuenta que estos establecimientos ya no se llenan hasta el sábado y sostiene que quien antes se tomaba tres copas ahora se pide sólo una. «Hay veces que el local está a rebosar y las camareras están paradas. La gente intenta no gastar», revela.
Esta misma estrategia de ahorro es la que está empujando a los consumidores hacia las llamadas marcas blancas de los supermercados. Los negocios consultados aseguran que la subida de precios de alimentos de primera necesidad ha disparado su demanda. En 2007, estos productos registraron una cuota del mercado del 29,9%, cinco puntos más que hace cinco años.
Dentro del sector comercio, las tiendas de ropa, hogar y complementos son las que se están llevando la peor parte, como admite el presidente de Fecoma, Enrique Gil. Un estudio de la consultora TNS World Panel revela que las familias están conteniendo sobre todo el gasto en ropa, calzado, perfumería e higiene.






