
La coincidencia del nombre del colegio con el del personaje de Jiménez no se debió a una apuesta para ganar popularidad. Su equipo directivo siempre vio muchas posibilidades pedagógicas en la vinculación no sólo con el burro, sino también con su autor y con los lugares que se describen. Un plato del gusto de quienes osan afiliarse a la fascinante labor del aprendizaje.
La actividad que se programó ayer, que contó con la presencia del delegado provincial de Educación, José Nieto, además de representantes municipales como la concejala de Educación y Cultura, Carmen Díaz, se incluye dentro del 'Proyecto Platero y yo'. «La verdad es que es una actividad muy interesante y con una gran trascendencia para los alumnos, que no hacen otra cosa que aprender», manifestó Carlos Mancheño, el jefe de estudios, que se afanaba en alistar a los intérpretes antes del inicio del acto.
Trabajo en equipo
Del trabajo en grupo hizo norma este colegio concertado, como ayer quedó demostrado. La historia se inauguró en chino mandarín a cargo de Cecilia, una de las alumnas del colegio, que cedió el protagonismo a Dunia, que tradujo un párrafo del libro en árabe, o a Liza, que recurrió al alemán. Mientras, desde las butacas, Francisco Javier y Molly, de quinto curso de Primaria, eran testigos de las aventuras del burro más famoso de la literatura. Hasta un ejemplar editado en ruso arribó al colegio, que hizo gala de un auténtico crisol de nacionalidades, una apuesta verdadera por el cruce de nacionalidades y la integración del extranjero.






